#ConversacionesMAAS: Música Independiente y Política Pública, una radiografía de su aplicación en la escena local y su futuro

Un acto político implica generar o provocar un efecto en algún espacio de nuestra sociedad. Como tal, y en un plano muy ideal, se trata de andar casi que de la mano con aquellos agentes que puede generar esos efectos, quienes tienen las capacidades, conocimientos y recursos para articularlos. Por lo general, esos agentes figuran bajo instituciones, ya sean entes privados o públicos y de este segundo proviene un término que nos concierne a todos, las políticas públicas.

Estas son todo un conjunto de decisiones gubernamentales tomadas con el fin de resolver determinadas problemáticas, encaminando el rumbo para resolverlas. Hace un par de días y en relación a la coyuntura social por las que estamos pasando, nos empezamos a preguntar desde MAAS, ¿qué tan efectivas han sido las políticas públicas en el crecimiento de la escena local?

Para responder esta pregunta reunimos a diferentes actores de los últimos años dentro de la escena bogotana. Daniela Trujillo y Santiago Álvarez del colectivo In-Correcto; Alejandra Gómez del sello Biche; Juan Antonio Carulla la cara detrás del medio El Enemigo; Nicolás Pava de la promotora La Curaduría; y Daniela Franco y Sebastián Garcera del sello Ciudad Ausente. De esa forma, se buscó determinar cuáles han sido los aciertos y fallas que se han venido cometiendo con el tiempo, para empezar a construir una respuesta de cara al futuro.

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¿Qué son las políticas públicas en el sector cultural y musical?

Esta fue la pregunta de la cuál partió la discusión. En ideas generales, las políticas públicas en el entorno cultural más conocidas son todas aquellas convocatorias provenientes del Ministerio de Cultura, a nivel nacional, como de IDARTES, a nivel distrital. Allí participan múltiples artistas o colectivos con la pretensión de recibir algunos de los estímulos económicos ofrecidos para fortalecer su actividad artística. Muchas veces las condiciones de los seleccionados dependen de lo que el discurso del gobierno de turno maneje como cultura. En el caso del gobierno Santos nos encontramos con un discurso en donde el arte es vehículo de paz. Por otra parte, el gobierno Duque abanderó la cultura como parte de la economía naranja y la firma Colombia crea.

Daniela Franco – Ciudad Ausente
«Tanto el gobierno de Álvaro Uribe, como el de Iván Duque en sus planes nacionales especifican cómo se va a trabajar con la cultura. Pero es muy chistoso como el plan del gobierno de Santos no tiene esa especificidad, y en ese tiempo se desarrolló la escena en la que todos nos movemos«.

Sin embargo, en la realidad, estos gobiernos han hecho un énfasis en expresiones folclóricas, buscando promocionar más lo exótico que otro tipo de sonidos. Lo cual ha creado un sesgo sobre quiénes pueden acceder a dichos estímulos económicos. En nuestro contexto local, donde la diversidad de propuestas abunda y muchas veces la respuesta no es directamente el folclor, esto ha sido decisivo, pues apenas podríamos señalar casos puntuales. Por ejemplo, en 2018, Oh’laville ganó una de estas convocatorias para el desarrollo de la gira de Soles Negros en México con el Ministerio de Cultura, y en  2020, Electric Mistakes ganó una convocatoria distrital para la grabación de su nuevo álbum ‘Lola’.

Alejandra Gómez – Biche
«Hay que distinguir entre lo nacional y lo distrital. IDARTES realmente no va de la mano a la economía naranja. Antes estaban más comunicados, pero ya no. Ahora todo lo nacional, en cuanto a convocatorias, esta más volcado a la economía naranja«.

Lo anterior abrió el espacio para una reflexión clave dentro de la comprensión de las políticas públicas y es que, a partir del mismo discurso del gobierno, en cuanto a cultura o música, se dirigen las directrices de quién o no puede participar. En el caso de la actual economía naranja grosso modo es que solo un poco porcentaje de la población puede optar a sus incentivos. De manera que se empieza a crear una brecha enorme entre, los artistas y las instituciones que las proveen. Sin embargo, y para dirigirnos al siguiente punto, la problemática se extiende aún más, pues, si bien las convocatorias tienen abierto su acceso, aún hay una carencia de este de por medio.

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¿Existe realmente una desinformación frente a las convocatorias?
Sebastián Garcera – Ciudad Ausente
«Hasta después de la pandemia empecé a ver que uno puede hacer proyectos por medio de convocatorias de IDARTES. Yo además tengo proyectos a parte de Ciudad Ausente, también musicales e intenté acceder a la economía naranja y se me hizo muy difícil».

Dentro del crecimiento de la escena local bogotana podemos establecer una resaltable falta de esos estímulos en su desarrollo. Ya se ha destacado uno de sus problemas, un enfoque muy sesgado de quiénes pueden acceder a ellos. Sin embargo, dentro de la charla surgió un segundo punto clave, la falta de acceso a la información. Esto es discutible principalmente porque todas las convocatorias, becas, entre otras, se hacen visibles a través de los canales oficiales de las instituciones. Sin embargo, el paso de los años solo demuestra que no ha sido suficiente, al menos para la música independiente local este canal. Problemática, que, en términos generales, solo ha construido y hecho crecer la brecha mencionada anteriormente, entre los estímulos públicos y nuestros artistas locales.

Juan Antonio Carulla – El Enemigo
«Si algo realmente afecta a los circuitos nacionales, es que nadie tiene idea de cómo acceder a los dineros públicos. El músico o la banda promedio sabe que hay convocatorias, que si pasa a Rock al Parque le llega una plata. Pero más allá de eso no hay un conocimiento extenso. (…) Realmente no sabemos desde el sector cultural a qué tenemos derecho, a qué podemos acceder».

Dentro del contexto previo a la pandemia, esta falta de acceso a la información de las políticas públicas no era algo crítico. Pues no es un secreto, que, colectivos, sellos y artistas habían forjado un proceso de aprendizaje y desde lo independiente lograron florecer. Sin embargo, esta nueva realidad sometió a cambios directos en la forma en qué consumíamos música. Lo que puso en un estado delicado el auto-sostenimiento de estos proyectos. En el foro de Pulsaciones del año pasado, se destaca este cambio:

En un principio nadie supo actuar y en consecuencia los agentes más afectados fueron los que participaban de la música en vivo porque dejaron de recibir público y dinero por las medidas de contingencia. Los espacios de espectáculos pagan arriendos altos y requieren mantenimiento permanente, estén o no estén ocupados. Los promotores de eventos, agentes de booking y agentes de management dejaron de recibir dinero durante casi todo el año, y los artistas que reciben sus ingresos por espectáculos en vivo también dejaron de percibir ingresos.

Alejandra Gómez – Biche
«La política pública tampoco le puede hacer la tarea a la gente, el año pasado hicimos Pulsaciones que es un tanque de pensamiento de IDARTES. Pero son los mismos de siempre los que asisten, valdría la pena preguntarnos ¿por qué no nos interesa? También hay un problema de conocimiento, ¿quiénes tienen acceso a los estímulos? ¿Qué pasa con los que no tienen computador y de aquellos que no saben formular este tipo de proyectos?«

Frente a estos últimos meses y con una reactivación puesta en el futuro. Pareciera que una de las grandes opciones para revivir la escena pueden llegar a ser estos estímulos. Sin embargo, este reconocimiento de falta de acceso a la información es clave. A pesar de no ser una verdad nueva, cada vez la industria crece más, al menos en oferta de artistas y alrededor de ellos públicos. Por lo que es necesario hacer visibles esos fenómenos culturales, frente a las instituciones que dirigen la cultura nacional y distritalmente.

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La música va más allá de los artistas. ¿Qué pasa con venues, colectivos, promotores, medios, público, entre otros?

El tercer punto clave de la charla fue el hecho de que los estímulos económicos tienen un efecto muy reducido dentro de la industria musical. Lo anterior refiere más concretamente a que las convocatorias incentivan directa y constantemente a los artistas. Hay ejemplos como Arte Conexión que impulsó venues en su momento, pero son escasas este tipo de política. Esto pone de manifiesto que desde las instituciones no se tiene muy en cuenta los otros agentes dentro de la cadena valor de la industria musical. Promotores, sellos o colectivos, productores, venues, medios, toda la cantidad de personas que intervienen en el desarrollo de un producto musical, tanto en su creación, producción, promoción, distribución y puesta en escena, son muchas veces dejados de lado.

Nicolás Pava – La Curaduría
«Los estímulos a artistas tienen un fin, se saca un producto, se saca un álbum, la banda crece, pero realmente el ecosistema no. La pregunta es entre qué sectores se podría mover la plata para que el circuito que hemos creado se vuelva algo auto-sostenible».

Esto es algo, que, nuevamente se acentuó tras la pandemia. Pues, con la carencia de recursos generados por la propia escena, hemos visto con el pasar de los meses venues icónicos de los últimos años cerrar, por mencionar algunos El Chamán, Armando Records, Boogaloop. Por otra parte, sellos, colectivos, promotores han tratado de agendar sus artistas, siempre limitados ya sea por la cuarentenas o medidas de cuidado, siempre sujetos a un cambio de planes de última hora. Y si bien, hemos visto el surgir de los live-streaming, la realidad es que las donaciones o venta de boletería para un formato digital muy pocas veces da lo que realmente cuesta su realización.

Por lo tanto, al no tener en cuenta estos otros agentes culturales dentro de las políticas públicas, los efectos de los estímulos son limitados. Ya que, los artistas que logran recibir los incentivos, lo hacen con un fin muy concreto, la creación. Una particularidad general y constante con el pasar de los años. Pero más allá de esto, nunca ha habido un plan o programa a largo plazo que haga realmente sostenible los proyectos artísticos con el tiempo. 

Juan Antonio Carulla – El Enemigo
«En 2018 se llevó a cabo Perro Ruidoso, un espacio para promover la música auto-gestionada y que se hizo con dineros públicos. Todos salimos una chimba a partir de eso. Pero nunca se volvió a hacer, porque no había más plata y la pregunta es, ¿cómo podemos dar más longevidad a esos proyectos? (…) ¿Qué tenemos que exigirle al gobierno para desarrollar un plan a largo plazo«.
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La escena local y las políticas públicas han ido por caminos diferentes

La escena local ha caminado y funcionado lejos de la política pública. Ya se ha mencionado anteriormente, pero vale la pena resaltarlo nuevamente. Las necesidades e intereses que han tenido el sector musical independiente han sido suplidos por sí mismos. La realización de eventos, la venta de merch, la creación de públicos, todo ha sido gestado de manera auto-sostenible.

Daniela Trujillo – In-Correcto
«La escena ha crecido mucho más estos últimos años y realmente la pandemia puso en crisis cómo se iba a seguir desarrollando esto. Pero en medio de ese auge de colectivos, y tengo la sensación, las políticas públicas no han jugado en la misma sintonía de la escena. Debemos tener presente que también sin convocatorias podemos hacerlo«.

Ahora, si recopilamos los puntos a lo largo de la charla, la falta de democratización, la limitación de acceso a la información y la carencia de programas a largo plazo de proyectos artísticos que involucren más actores y eslabones de la industria, dentro de la cadena de valor. Nos encontramos que estas preocupaciones no se han contemplado dentro de los planes de desarrollo cultural. Pues mientras de manera independiente y auto-gestionada han ido floreciendo artistas, sellos, colectivos, las políticas públicas han desconocido mucho estas necesidades, al menos dentro de la escena local. Lo cual ha provocado un sentimiento de falta de ecuanimidad de acceso a los estímulos.

Daniela Franco – Ciudad Ausente
«Realmente qué tanto mercado existe dentro de la música. Si esto no se mantiene por sí mismo, no es sostenible. Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿Quién nos va invertir? ¿Cómo lo podemos reinvertir? Y ¿Cómo, realmente, podemos tener políticas públicas para que el sistema se sostenga solo y no tenga que estar pidiendo plata todo el tiempo?«

Mientras ambos actores caminen de lados diferentes, la brecha cada vez será más enorme. Si bien estamos en medio de un momento en que la oferta de artistas crece cada vez. Es necesario tener estrategias en conjunto que permita el crecimiento de nuestra industria de una manera orgánica y siempre con un fin, volver esto sostenible.

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Propuestas y acciones para abordar la política pública desde la música independiente local

Para cerrar la discusión se pusieron sobre la mesa qué cosas puntualmente es necesario debatir más concretamente y qué propuestas se pueden armar, para construir un acercamiento de la escena frente al gobierno. Esto en aras de la realidad político-social que atraviesa el país, en donde han florecido la falta de equidad en todos los sectores, no solo por la crisis de la pandemia, sino el recrudecimiento de la violencia. Lo cual incluye la música independiente que se hace día tras días en nuestra ciudad.

Alejandra Gómez – Biche
«Hay un problema grande con la economía naranja, la política nacional vigente. Realmente es muy poca la gente que puede acceder a ella. Si bien a nivel nacional se está moviendo la gestión, ya es de un lado muy grotesco, tienen que ser proyectos grandes. Por otra parte, la política distrital necesita generar herramientas más allá de la creación, enseñar a los artistas sobre más cosas de la industria, derechos de autor, formación de público. Entonces, no más economía naranja en lo nacional y más formación en lo distrital».

Es necesario crear un puente de comunicación entre la escena en la que nos movemos y los entes públicos. Suena ideal, pero es clave pensar quiénes han sido esos mediadores entre los artistas y lo gubernamental. Sabemos de la existencia de agremiaciones como AIMCO, quiénes desde su perspectiva han logrado reunirse para ser uno de esos posibles medios de comunicación de cara a lo institucional; o IPEE, una agremiación de productores de eventos y espectáculos; agentes que podrían permitir ese puente.

Santiago Álvarez – In-Correcto
«Desde su forma pragmática de resolverse, las políticas públicas están como muy definidas, limitando el acceso de otros grupos poblacionales. A veces pareciera que están desconectadas de la realidad y eso se podría empezar a resolver. (…)  Plantario o Perro Ruidoso fueron espacios que dieron herramientas para la autogestión o negocio, pero son esos precisos espacios que hay que conservar, para que la gente que tiene diversos intereses alrededor de la música se termine agrupando».

Por otra parte, se habló a manera de propuesta sobre la creación de mesas locales, al menos a nivel distrital. Es cierto que este primer espacio es muy endogámico, que gran parte de las voces aquí presentes corresponden al sector de Chapinero. Pero lo ideal sería poder ir entablando esta discusión en las diversas localidades, entender qué otros problemas se extienden en dichos espacios y llevar este fenómeno de la música independiente fuera de su lugar común. En unas pocas palabras, descentralizar la discusión y los espacios capitalinos par el desarrollo de la escena local.

Nicolás Pava – La Curaduría
«En general se abren estos espacios y se desarrollan como Pulsaciones. Pero se hace necesario hacer un seguimiento más allá, allí se dan las discusiones y se proponen cosas. Pero es necesario saber qué va a pasar con estas propuestas, que no se cierre el ciclo. (…) Además, empezar a pensar estrategias de cómo hacer más democráticas las convocatorias».
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A manera conclusiva, quisimos abrir este espacio para hablar un poco de lo que ha pasado en los últimos años a nivel local con las políticas públicas culturales y comprender más este fenómeno. Si bien la escena local se ha auto-gestionado todo este tiempo, en estos momentos es necesario plantear un cambio sustancial y darle visibilidad a estas preocupaciones. Solo quisiera darle un cierre a esta primera entrega con un llamado a la unidad, de los colectivos, artistas, promotores y todos los agentes detrás de la música. Principalmente, porque solo en la comunidad que se ha construido es posible plantear las respuestas de cara al gobierno para que nuestra escena florezca cada vez más.

Los esperamos en la segunda entrega de estas charlas la cual tendrá un enfoque nacional, con algunos promotores de distintas ciudades del país.

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Si desea seguir conversando o tiene ideas para discutir sobre la política pública en las industrias culturales, puede contactarnos al correo: agenciamaas@gmail.com o vía DM en IG @maaslaplataforma
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