#2020 x MAAS

La música colombiana es un espacio de efervescencia constante. Si bien arrancamos el siglo sujetos aún a un formato físico, pronto veríamos el surgir de las redes sociales y más tarde, las plataformas de streaming. El internet cambió mucho las dinámicas de consumo musical y así mismo, de la creación de musical. Aquella efervescencia halló en la red la posibilidad de darse a conocer y abandonar la necesidad de una gran disquera detrás para sonar en un país atravesado por la violencia.

Si bien la industria musical ha crecido en los últimos 20 años, aún nos hace falta mucho. Sin embargo, no se trata de acelerar el proceso, sino entender esos pequeños pasos que se han dado en este nuevo siglo. La creación de festivales locales e internacionales, el surgimiento de nuevos medios de difusión, el nacimiento de venues no solo a nivel capitalino sino nacional, sellos independientes que con las uñas resisten y un público que cada vez aprecia más nuestras sonoridades.

A continuación encontrarán un selección de 20 trabajos que han hecho crecer nuestra música nacional en los últimos 20 años. Ya sea desde la revolución sonora, la consolidación de sonido influyente o la apertura a nuevas escenas locales. Una manera de revisitar diferentes sonidos y dar cierre a un 2020 tan caótico.

Por: Jaime Cortés | @jaimehcf

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20. Nanook el Último Esquimal – El pánico no se azara (2015)

Más de 13 años rodando y sonando en los diferentes espacios del subsuelo bogotano, han consolidado a Nanook El Último Esquimal como un referente del sonido para la nueva ola del rock nacional. Desde la conformación de la agrupación a mediados del 2006, la banda ha estado presente y vigente en la escena local construyendo un sonido con identidad capitalina a través de sus letras en español. Fieles creyentes de que la música hará el trabajo de moverse por sí sola, son un reflejo de esta posibilidad. Sin una planeación estratégica de disquera o de banda comercial, su música los ha llevado a grandes festivales como el Cosquín Rock o el Festival Estéreo Picnic 2017. ‘El Pánico no se Azara’, su disco debut, es un trabajo que recopila el sonido de la primera etapa de la agrupación. Un álbum con sonoridades crudas, llenas de historias y referentes bogotanos, que articulan una insignia del actual sonido del rock nacional.

Por: César Pardo| @cesarmatic

19. N. Harden & Soul AM – Cine Negro (2014)

‘Cine Negro’ (producido por Soul AM) es jazz, calle y claroscuros. Y así es, texturas simples, sutiles y muy bohemias que transmiten ese ambiente oscuro y callejero, esa atmósfera que rodea al hip hop e inclusive, más hacia el classic hip hop. Este trabajo cuenta con beats que realmente nos hacen agitar la mano y afirmar con el cuello y la cabeza al ritmo, además de rimas muy inteligentes y creativas por parte de N. Hardem.

Por: Camila Corredor | @mariacamilacorredor

18. Burning Caravan – En el espacio (2014)

Por el año 2012, el gipsy y el swing colombiano hacían realidad el sueño de un renacimiento del género. Al año siguiente, la escena vio nacer un nuevo referente: los Burning, con cuatro años de carrera como banda, soltaron el disco que los puso en los radares de muchos: ‘En el espacio’. Este trabajo explora el lado bailable y rítmico del jazz junto a la excentricidad de lo steampunk y lo vintage para crear un sonido con sombreros de copa, acordeones y pisotones sobre el piso de madera de los bares cuyos ecos reverberan hasta hoy. Uno de los proyectos más únicos de la última década colombiana.

Por: José Vitola | @josevitola_

17. Crudo Means Raw – Todos tienen que comer (2016)

Este álbum es un viaje que comienza y termina en Medellín, entre poolparties, baratissimos y la brisa cálida de la ciudad de la eterna primavera. Allí Crudo Means Raw le da voz y melodía a todo el trabajo, explorando a fondo el G-funk con una sonoridad muy West Coast. Sin embargo, mientras más veces se escucha este disco más sentido tiene lo que dice, pues no se queda solo en barras competitivas sino también en una crítica entrelíneas de lo que es la vida moderna, del absoluto deseo de dinero, la muerte, la vida y el tiempo: Haga rap sobre la vida y deje de hacer rap para raperos, mijo.

Por: David Gómez | @r_cigarro

16. La 33 – La 33 (2004)

A inicios del milenio, La 33 nos presentó su disco debut, que lleva el mismo nombre de la banda. Este, incursiona en conceptos de géneros como el ska, el jazz, el reggae y el rock junto a ritmos caribeños y la esencia clásica neoyorquina de los 70’s. Un trabajo compuesto por 10 canciones, que expuso lo mejor de la salsa bogotana a través de nuevos acercamientos.

Por: Sebastián Gómez | @sebastiangomezac

15. Árbol de ojos – Zorro (2013)

A mediados de 2012 salía a la luz el trabajo debut de Árbol de Ojos: ‘Zorro’. Un álbum que tenía un objetivo claro en aquellos años, sonar potente pero sin dejar de lado una cotidianidad individual en donde afloran los amores, las historias y hasta la crítica a la televisión. Por medio de una sonoridad marcada por el indie rock, en pleno apogeo del género nivel internacional, sumaron sintetizadores y un par de vientos que les permitió articular una identidad sonora muy auténtica liderada por Camilo Maldonado en la voz.

Por: Jaime Cortés | @jaimehcf

14. Nicolás y los fumadores – Como pez en el hielo (2018)

El álbum está compuesto por ocho canciones, en las que el público se convierte en protagonista de las experiencias que la banda quiso reflejar a través de sus letras jocosas en medio de una Bogotá muy cotidiana. Además del carácter melancólico que posee, se vale destacar el trabajo que la banda realizó en las guitarras, como también la combinación que crean el bajo y batería, lo cual construyó una identidad muy clara a través de cada tema en un año donde el indie se consolidó gracias a trabajos con este de Los Fumadores.

Por: Camila Corredor | @mariacamilacorredor

13. Margarita Siempre Viva – Primavera Febril (2018)

Con solo 3 canciones que contiene este EP, Margarita Siempre Viva logró posicionarse como una banda referente en nuestro país. Un sonido que inquietó a muchxs y que poco a poco ha venido marcando a las nuevas generaciones. ‘Techo de astros y truenos: fenómenos’ articuló lo que sería la piedra angular de todo esto, dando pie una inmensa proyección al futuro para esta banda. Esta particularidad ha sido el punto de partida para que muchas agrupaciones se lanzaran con la misma confianza, y con el mismo aliento, pensar en que un día van a crear también una canción que posiblemente se convierta en un himno generacional.

Por: David Fontalvo | @fontalvo.daviddd

12. Crack Family – La familia (2010)

Beats escabrosos, calles grises y rapeos ásperos y punzantes siempre fueron la carta de presentación de Crack Family. La agrupación bogotana tomó la bandera del rap capitalino describiendo una ciudad agresiva, gris y a veces marginal que contiene historias de violencia y vicios, pero también de ilusiones de salir de ahí. ‘La Familia’ es una radiografía de una urbe decadente contada desde adentro, desde los barrios bajos que hacemos tanto esfuerzo por ignorar. Un álbum clave para entender el rap capitalino y parte del nacional.

Por: David Gómez | @r_cigarro

11. La Pestilencia – Balística (2001)

‘Balística’ (qué justamente cumplió 20 años en este 2020) fue un álbum que conectó con un público que estaba viviendo una época compleja. Las letras son muestra de un sentimiento colombiano frente a la opresión, la violencia y la desigualdad de la sociedad del momento, las cuales podrían encajar perfectamente con nuestra actualidad. Es un disco que prácticamente sigue vigente y si bien La peste tendría otras producciones con ese espíritu contestatario, una producción como ‘Balística’ posiblemente no vuelva a ver la luz nuevamente. Es por esto que este trabajo marcó un antes y un después en la escena del hardcore-punk y el metal nacional.

Por: David Fontalvo | @fontalvo.daviddd

10. Velandia y la Tigra – Superzencillo (2009)

Prolífico, irreverente, casi hedonístico en las palabras, así se presentó el segundo larga duración de Velandia y la tigra: ‘Superzencillo’. Aquí se comienza a perfeccionar el humor y los coloquialismos que vendrían a caracterizar las líricas del artista líder de la banda, Edson Velandia. Una obra (como este disco en particular) que se volvería todo un hito de la escritura de letras en español y de la cantautoría colombiana, llevándola hasta sus fronteras del género y de las categorías hasta ser, en su sentido más descomedido, una ruptura en la música de la época.

Por: José Vitola | @josevitola_

9. Sidestepper – 3am (In beats we trust) (2003)

Hay grupos musicales que están ahí en el momento y el lugar adecuado y luego de su arribo a Colombia en 1993, Richard Blair fue justo ese estallido, combinando beats con ritmos del folclor colombiano, hizo ese ‘3AM: In Beats We Trust’ en 2003. Por aquel año nos presentó un nuevo abanico de posibilidades, inspirando una nueva ola de sonidos y así a muchos a hacer fusiones que hasta el momento habían estado en una etapa inicial o exploratoria. Mencionando que también daba miedo romper con esa música tan tradicional que es la cumbia y folclor colombiano. Este disco nos hace preguntarnos qué hubiera pasado si este señor nunca hubiera llegado a Colombia ¿Él inspiró a los demás a romper la caja o eventualmente hubiese pasado de alguna forma? Nunca lo sabremos, pero sí tenemos este disco que dio pie a muchas cosas que pasaron después.

Por: Estefanía Triviño | @estefaniatrivinoo

8. Chocquibtown – Somos Pacífico (2006)

El título de este trabajo es un lema y un grito, en primer lugar, porque es la reivindicación de las tradiciones sonoras del pacífico en pleno siglo XXI, y en segundo lugar, porque fue un llamado del pacífico más marginal a todo el país. ‘Somos pacífico’ es el punto de partida de Chocquibtown y su sonido que combina lo tradicional de lo afro-colombiano y el hip hop. Un trabajo producido por un joven Polen Records, que valió para iniciar toda un viaje a través de las tradiciones y su respuesta a los nuevos tiempos, nuevas generaciones, nuevos públicos.

Por: Jaime Cortés | @jaimehcf

7. Petit Fellas – Historias mínimas (2015)

El mundo no está hecho de átomos, está hecho de historias – dice Eduardo Galeano en el sample al inicio de ‘Antes de Morir’. Siguiendo esa consigna, Los Petit Fellas comenzaron a construir su propio mundo e ‘Historias Mínimas’ es ese punto de partida. Un cúmulo de colores, luces, calles, amores y desamores en alguna acera de Bogotá, y también un respiro de aire fresco al hip hop bogotano. Este trabajo está en un formato decidido a no seguir cánones ni reglas, y que fue el inicio de una ascendente trayectoria para una de las agrupaciones clave dentro de la música independiente colombiana.

Por: David Gómez | @r_cigarro

6. Systema Solar – Systema Solar (2009)

La costa colombiana ha sido decisiva en los sonidos de los últimos años. En este caso hablamos de Systema Solar y su trabajo homónimo, que desde Santa Marta se apropiaron de la champeta y otro par de ritmos tradicionales, para sumarles texturas electrónicas. Un sonido que se define claramente bajo la consigna de la rumba y la fiesta, mucho más alternativa pero sin dejar de lado esa sabrosura que luego de 11 años les ha dado un puesto como una de las agrupaciones más importantes en la escena nacional.

Por: Jaime Cortés | @jaimehcf

5. Balnear – Mitú (2014)

Este dúo nos llenó los oídos a través de un sintetizador mezclado con sonidos tradicionales de varios rincones del país, una combinación experimental en su momento. Este trabajo de Julián Salazar y Franklin Tejedor nutrió la manera de hacer electrónica nacional, pues el disco le da un viaje casi psicodélico a los ritmos colombianos cambiando por completo la experiencia de lo que conocíamos usualmente.

Por: Camila Corredor | @mariacamilacorredor

4. Superlitio – Sultana: Manual Psicodélico del Ritmo, Vol. 1 (2011)

La banda caleña dejó una huella en la década que finaliza con un trabajo compuesto por 11 canciones. Este álbum, en palabras de Alejandro Lozano guitarrista de la banda, conforma un manual que pretende orientar al oyente por medio de un viaje sonoro que rinde homenaje a la ciudad de Cali, entre una atmósfera funkera y ácida que caracteriza a la agrupación desde aquel entonces.

Por: Sebastián Gómez | @sebastiangomezac

3. Alcolyrikoz – Servicios Ambulatorioz (2017)

Potente, maduro, consagratorio, ‘Servicos Ambulatorioz’ no es un disco para intentar pegar, fue un disco para pagar una deuda con la historia y con los más de 10 años de trayectoria de los maestros en artes marciales de Aranjuez: los Alcolyrikoz. Con colaboraciones del tamaño de Sadat X, Rocca, La Etnnia y Rulaz Plazco, el trío paisa reafirmó su posición como una figura de autoridad en el rap nacional, tocando temas como la muerte, la suerte, la edad. Y ¿Cómo no? El barrio al que incansables veces le han demostrado todo su agradecimiento. Si no el mejor, uno de los mejores discos de rap en Colombia.

Por: David Gómez | @r_cigarro

2. Monsieur Periné – Hecho a mano (2012)

El fenómeno que significó Monsieur Periné tiene sus tintes de ficción, pues pasaron de tocar en matrimonios a convertirse en una de las agrupaciones insignia de Colombia en menos de un año. Su debut tal como lo dice su nombre es un trabajo hecho a mano, distantes de una gran disquera. Un trabajo que luego les valió para ganarse el público nacional gracias a esa influencia del swing francés sobre matices folclóricos. Sin embargo, la dedicación es esencial en un proyecto que si bien ahora suena mucho más pop y ha crecido gracias a un gran sello, da cuenta de que en las calles bogotanas hay sonidos que pueden revolucionar la escena nacional en cualquier momento gracias a esa búsqueda por sonar auténticos. 

Por: Jaime Cortés | @jaimehcf

1. Bomba Estéreo – Elegancia Tropical

Sin introspección no hay baile y ‘Elegancia tropical’ vive entre esos dos mundos. En ‘Estalla’ Bomba eleva las velas pero en ‘Elegancia tropical’ empiezan a navegar su barco hacia la búsqueda de ese sonido electrónico del Caribe que los caracteriza. Li Saumet evoluciona canción por canción y como un camaleón, cambia de piel sin perder su forma y su voz nos lleva por parajes por momentos coloridos y por otros  solitarios en los que nos hace mirarnos con el reflejo del agua para encontrarnos con nosotros mismos. Si con la música transporta, las letras remueven pedazos de piel muerta y crean nuevas células. Ya prendiendo la mecha, este disco riega combustible para lo que fue buena parte de la década que acaba de pasar a la vez que inspiraron a una nueva generación de artistas que vendrían y vendrán tras ellos en este bosque tropical.

Por: Estefanía Triviño | @estefaniatrivinoo

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– MAAS, Música Alternativa Autogestionada y Sostenible

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