Buha 2030 – Amoral Inmortal

A veces la realidad es aturdidora, pero siempre nos deja con imágenes dignas de reflexión. Ideas que muchas veces remueven el espíritu de los individuos como una idea atrapada en lo más profundo, que, desea salir con todo el ímpetu que le alimenta. Sobre este panorama alza vuelo una agrupación emergente de la ciudad de Pasto, Buha 2030. Descarnada e impactante, su sonido es una conjugación de una forma diferente de ver el mundo. Toda una fusión de sonidos jazz y una instrumentación rock, con una alma progresiva y experimental. Sus integrantes son Gabriela Ponce en la voz, Camilo Portilla en el bajo, Joe Days en el saxofón y Willy Echavez en las baterías, quienes en conjunto dan vida a la mirada de esta ave nocturna y cazadora de vida, no de carroña.

Fotografía por @silviabastidas

Luego de un año de trabajo, tenemos entre nosotros ‘Amoral Inmortal’. Un trabajo de larga duración que es la carta de presentación de Buha 2030 y que reúne todos esos sencillos que nos han venido presentado, junto a otras canciones que articulan el universo de esta agrupación. Diez cortes componen este álbum, los cuales se sienten como un golpe directo a la cara, donde lo críptico toma el protagonismo. Pero a pesar de ello se termina sintiendo como una completa celebración de la existencia, sin dejar de lado una postura critica frente a la realidad y una mirada introspectiva, donde los sentimientos afloran para ser caóticos y catárticos.

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Fotografía por @silviabastidas

Rompí un espejo para identificarme, comí sin hambre para alimentarla y le sigue gritando a mis oídos de parlantes. Estas líneas pertenecen a ‘Fea Monosílaba’, el corte que da apertura a ‘Amoral Inmortal’. De entrada, hay un frenetismo que nos arroja directamente al sonido del saxófon punzante y enérgico. El desborde de las letras es un elemento particular, en donde se transmite un crisis existencial que busca un antídoto para unificar ese desdoblamiento individual. Rasgo que además se transmite con la interpretación de la voz.

Pronto, ‘Los Godos’ hacen aparición. Un corte que calma las aguas para hablarnos de esas figuras política de derecha y esos miles de idiotas que sostienen la cabeza del tirano. Por su parte, ‘Indio’ nos va hilando entre sus sonidos, nuevamente comandados por el saxofón y un profundo bajo, para dejarnos con una reflexión de la tierra libre de posesiones.

Fotografía por @silviabastidas

Mientras tanto, asfixiante surge ‘Cansancio Hastío’. Un corte donde lo agobiante aparece como una desazón por medio de una melancólica sensación. Triste malestar ya se fue el camino de bondad, de maldad. Una idea que resuena a lo largo de toda la canción para expresar ese sentimiento de tedio, provocado por un encuentro entre dos condiciones humanas contradictorias. Por su parte, ‘Eva’ tiene una primera intención instrumental que nos va envolviendo en esa dulce interpretación. Para aterrizar en formas corpóreas y la luz de un vela con la profusa voz de Gabriela Ponce.

‘Me comí’ nos arroja a una ansiedad provocada por la auto-reflexión. Una idea de agotarse a si mismo de una forma directa y cristalizada a través de una analogía por devorarse completamente. Luego alza vuelo ‘Buhaneña’, allí, la perversión duplica el alma. Todo un desdoblamiento de la identidad en donde elegir no es suficiente, a través de un amarre instrumental especial que de principio a fin nos deja con un bajo profundo y un saxofón hipnótico. Así, aparece ‘Tengo un Sol’. Una canción con una atmósfera balcánica, mucho más festiva para quemarte los ojos, pues, tengo un sol en el corazón.

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Fotografía por @silviabastidas

Finalmente nos encontramos con el cierre de la mano de dos cortes que redondean todo el espíritu del álbum. ‘Mongolia’ tiene un tinte histórico, pero más allá de entrometernos en una realidad puntual, nos transmite una reflexión donde somos inhumanos por creernos dioses. Por su parte, ‘Pacifico Violento’ tiene un tinte tropical, el cual quiere ponernos a bailar en medio de este tránsito hipnótico que es ‘Amoral Inmortal’. Una despedida frenética pero atravesada de una búsqueda por la salvación en medio de estos tiempos caóticos.

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Fotografía por @silviabastidas

A lo largo del álbum, se van desprendiendo diferentes temas como la existencia, la identidad, la realidad política, la tierra, siendo al final elementos que componen lo que nos quiere comunicar Buha 2030, un individuo buscando la catarsis en medio del caos. Sin embargo, todo esto se hace de una forma críptica y que nos obliga a dejarnos encantar de sus imágenes difusas, pero llenas de significado. Por otra parte, hay una unidad canción tras canción, con pasajes más frenéticos y otros más tranquilos, llenando de dinamismo todo el trabajo. Para así redondear un sonido folclórico entre tintes de rock y jazz experimental, que dan vida a una identidad única, la cual solo puede surgir desde las tierras de Pasto.

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