‘¿Cómo así que ya es marzo otra vez?’ El pequeño festival de Ciudad Ausente

A principios de marzo, cuando Ciudad Ausente recién había anunciado su próximo evento cultural. Los primeros que lo escuchamos nos acercamos a él con una esperanza desconcertada. Nos prometían marcas independientes, DJs, flash tattoos, emprendimientos de moda y en especial, ¡artistas en vivo! Era difícil de creer, pero había que creerlo. Ciudad Ausente estaba trabajando en regresarnos por un día a la época de las ferias y los toques presenciales. O, por el contrario, en avanzar, en hacernos creer en que ya era hora de rearmar la escena, de reconstruir y de apoyar el arte, la música y lo local.

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La logística del evento no iba a ser fácil. Debido al resurgimiento de contagiados de COVID-19 y la posibilidad de un tercer pico. La Alcaldía de Bogotá comenzaba a imponer limitaciones en los eventos locales que involucraran aglomeraciones. Después de mucho buscar, Ciudad Ausente habló con Padre, un café bar a una cuadra de la Plaza de Bolívar, que gracias a su gran tamaño cumplía con los requerimientos de distanciamiento social. El aforo era limitado y la boletería disponible se vendió rápido, llegando a sold out unos cuantos días antes de la fecha programada, el 26 de marzo. Aparte de un pequeño percance, en el que hubo que reprogramar el evento debido al nuevo toque de queda declarado en Bogotá, todo iba viento en popa.

La puerta de Padre era muy discreta como para albergar un lugar tan extenso, de pasillos amplios, en donde siempre, a un costado, se extendía una fila de mesas con marcas independientes vendiendo camisetas, pines, cerámica, tatuajes y piercings. Los DJs ambientaban e iban haciendo que el lugar entrara en calor junto a los que ya tomaban cerveza en las mesas. Se probó sonido y, finalmente, los músicos subieron a la tarima.

Cuando ya nos había impactado la noticia de un evento presencial tan prometedor. Aquí, en MAAS fue el line-up de la noche el que nos terminó de maravillar. El primero en subir fue Amantina, quien había estado ganando terreno en el pop y el R&B con lanzamientos como ‘Inframundo’ (con Bondo) y Perdón (con Pavlo y Siempre Perdida). Desde el primer momento Amantina se apropió de la escena. Cantaba sobre los beats cambiando entre las melodías con facilidad, junto a una energía radiante y contagiosa. La banda de músicos le dio suelo a la voz de Amantina con unas baterías, bajos y guitarras precisos y afilados. A pesar de ser una instrumentalización rock, el sonido del pop con influencias del trap era inconfundible y muy bien logrado.

Después de Amantina, como anunciando los músicos que seguían, algunas personas del público comenzaron a tomar fotos de las pancartas grises que se colgaron en las paredes: sólo se puede fumar durante Nicolás y los Fumadores. Los Fumadores se subieron con parsimonia, pero rodeados de los aplausos del público que los esperaba. Ya habían armado una fuerte expectativa con sus lanzamientos del 2020: ‘La Pálida’, ‘La Gloria’ y ‘La Pena’. Este sería su primer show en vivo desde hacía más de un año y la primera oportunidad de escuchar estas y otras novedades.

El toque abrió con lo que sería uno de varios temas nuevos que, entre más avanzaban, más boquiabiertos nos dejaban. Las letras, la distorsión de las guitarras, los golpes de la batería y la voz cínica de Santiago García anunciaban unos nuevos Fumadores. Sin miedo de alcanzar su potencial y yendo hasta el límite. Los embajadores del indie rock capitalino superaron las expectativas, alternando estas nuevas canciones con los clásicos de siempre. Supieron hacer un show que quedará marcado con los que tuvimos la oportunidad de verlos.

Para terminar la noche con broche de oro, mientras el humo de Los Fumadores se disipaba, aterrizó Piel Camaleón. Cuyo disco ‘PONG’ fue el número uno de nuestro Top de lanzamientos nacionales del 2020. Ellos cerraron la noche con un show lleno de ritmo, de colores, de funk y de pop que liberaba en saltos y bailes la adrenalina. Además, el sonido era nítido y dejaba escuchar con claridad cada parte de la banda. Desde las guitarras funkeras hasta los sintetizadores que ya conocíamos de su álbum. Y que esta vez lográbamos vivir de frente, exactamente como los habíamos conocido. Todo el público bailó con los Pielca por un buen tiempo, hasta el cansancio y la satisfacción.

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Propuestas como la que Ciudad Ausente logró hacer realidad ese sábado en Padre, con ayuda de estos artistas, músicos y marcas, no es cualquier cosa. La calidad del sonido, del lugar y de la organización del evento nos demuestran que la industria local está lista para alcanzar un nuevo estándar y llegar a nuevas alturas de mano de sellos como Ciudad Ausente. Quienes, en esta ocasión, nos dieron la oportunidad de ver reunidos a tres artistas de lo mejor que la escena nacional alternativa tiene para ofrecer.

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