#ConversacionesMAAS con Duplat

En medio de un tarde de grabación, en algún lugar de la zona industrial de la ciudad, tuvimos una gran charla con Daniel Duplat. Un músico y, entre voces, matemático, quien creció junto a un piano en casa. Lo que le permitió con los años desarrollar una pasión casi obsesiva por este instrumento. Además, de ser una parte fundamental de su sonido personal.

Trabajos como ‘Sentido Común’ (2018), ‘Sobrevivir’ (2019) y ‘Espuma’ (2020), han marcado la trayectoria de este joven artista. Explorando su propia historia, donde el desamor, el crecer, el desencanto y su personalidad son un tema constante. Todo un personaje con un carisma tan particular, que se toma con mucha seriedad el quehacer musical y la comprensión matemática. Para de allí sacar la vitalidad propia de cada tramo de su día a día.

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Fotografía por @estefaniatrivinoo

Bueno, para romper un poco el hielo. Por ahí anda el rumor de que Duplat es también matemático. ¿Qué tan cierto es? Y ¿cómo uno llega de la música a las matemáticas y las conecta en su vida?

Yo, sinceramente, toda mi vida estaba convencido de que iba a ser matemático. Pero, el piano siempre había estado en mi vida. La verdad siento que a la larga son dos cosas que me permiten buscar la belleza y la simetría. Eso es lo que las conecta en mi vida. Me sorprendió mucho cuando empece a aprender matemáticas puras y los profesores a veces decían que esto no servía para nada, pero que aún así era algo muy bonito. En ese momento, me pareció que hacer algo por el simple gusto de hacerlo era lo que yo quería. Además, que, son dos cosas que no sirven pa’ un culo – entre risas.

También tengo la filosofía de vida de no ser mediocre. Esto es sin duda algo que pasa en Colombia, hay demasiada mediocridad. Aunque, yo no me considero perfeccionista. Si uno es un persona que tiene tanta pasión por lo que hace, no tiene por qué preocuparse si le va ir bien o mal. Hay mucha gente a la que no le importa, que creen que ser músico es parchar todo el tiempo. Pero para mí ha sido un compromiso constante hace muchísimos años.

Esto me lleva a preguntarme otra cosa. Siempre la gente que hace música, se monta en ese rol de rockstar. ¿Usted qué cree de ello?

Yo creo que hay dos tipos de músicos, los que necesitan hacer música y aquellos a los que les gusta todo lo que rodea la música. Pienso en un tipo como Charly García, lo considero como alguien que siempre quería hacer música e inevitablemente nunca pudo liberarse de esa presión. Pero están también aquellos que solo hacen música por los beneficios. Aunque yo no puedo opinar mucho sobre eso, porque no soy un rockstar.

Pero, sabe, en pequeña escala no he disfrutado la popularidad, me he sentido un poco acosado, esa atención nunca ha sido mi propósito. En un mundo ideal yo no tendría que estar ahí, para eso está la música. A través de ella uno se comunica y ya me desnudé completamente haciéndola. A mí no me gusta cuando la gente se centra en la persona, en el personaje y no en la música.

Por eso mismo, mi intención es no someter mi trabajo a la audiencia, a la crítica. A mí me pasa que mucha gente opina y me dice que debería dejar de hacer música triste, quizás más alegre. Pero si usted se aleja de esos comentarios, empieza a hacer algo más honesto consigo mismo. Ahora, me está dando por hablar de otras cosas, ya no quiero hacer música tan quejumbrosa. Quiero algo con más actitud, más ímpetu. Valoro más cuando un gran músico se me acerca y da sus apreciaciones de mi trabajo.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Ya que usted menciona esto último. ¿Qué grandes músicos admira, aquellos que hayan marcado su vida?

Muchos compositores me han marcado mucho, son los que más han influido en mi vida, músicos que están muertos – entre risas. El impresionismo francés, por ejemplo, para mí es lo mejor. Siento que allí está exactamente la emoción que busco capturar y transmitir, es un sentimiento muy mágico pero que es difícil de evocar.

Pero pues músicos un poco más actuales, me siento atraído por los sonidos británicos y por consecuencia argentinos. Siento que ambos comparten la elegancia y es algo que me gustaría introducir más en lo que pasa acá. Esa finura en la música. Aunque no quiero caer en ese nicho de pretenciosos, en donde dicen ahí hay tal modulación o tal cambio. No quiero abandonar un lenguaje universal. Algunos nombres serían Gorillaz, todo lo que hace Damon Albarn me gusta, The Cure, Bowie.

¿Y uno cómo logra combinar esas influencias tan clásicas con sonidos más contemporáneos?

Hace poco hablaba esto con un amigo y lo pensé mucho, sabe. Yo sé que meto la música clásica en lo que hago, porque es lo todo lo que oigo y trato de analizar qué es lo que pasa allí. Es una tradición con unos principios firmes, usted oye lo macro, hay una estructura, se recupera una idea del principio al final, hay un cambio de colores todo el tiempo, la intención es dinámica. Usted al final abstrae esas ideas generales para hacer música.

Pongo el ejemplo de Charly García. Él es un músico que tiene un contexto de formación clásica y el tipo tiene esa mentalidad. ‘Promesas Sobre El Bidet’, por ejemplo, es una canción que tiene cambios de intención bipolares, empieza tranquila y se enloquece al final. Luego usted escucha Beethoven, es también bipolar, la intención es todo un viaje. Y manipular las canciones de esa forma es una idea muy clásica. Por lo que yo me preocupo que lo que componga tenga ese tipo de texturas, ese dinamismo, trabajando siempre la forma.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Bueno, antes de iniciar esta charla hablábamos de cosas random. Una de ellas era la edad media. Para usted, ¿qué es la edad media? – Entre risas

Parce, me parece curioso que lo diga. Porque en lo que estudio hay muchos autores, muy antiguos y sobre esa época solo hay un hueco. Se habla poco de ese momento de la historia. Es super extraño, porque pienso en la polifonía y es un concepto que revolucionó la música, pero es un invento muy nuevo. Por ejemplo, en Grecia, ya habían indicios de ello, pero luego llegó la edad media y no pasó nada. Entonces es raro, son como muchos años de nada. Entonces sí, última palabra, para mí es un hueco.

Y en los tiempos libres, ¿qué hace Duplat cuando no está haciendo música o estudiando matemáticas?

No, nada, yo le dedico todo mi tiempo a la música y las matemáticas. Le doy muy serio al piano, estudio siempre esas cosas. Pero pues cuando eventualmente hay tiempo libre, me gusta tomar y jugar ajedrez, darme en línea contra iraníes – entre risas. Cuando tomo, tomo de todo pero si tuviera que escoger el mejor trago seria el güaro. La gente dice que el Néctar es malo, que solo antioqueño. Pero no, ¡sean serios! El güaro es el mejor licor del planeta.

Pero tiempo libre al final no hay mucho y me gusta que no lo haya, porque cuando uno tiene momentos de reflexión, se deprime. Entonces me agrada siempre estar metido en esto. La verdad, ya no sé si estoy haciendo música como profesión o como hobbie. Pero cuando estoy componiendo siento que se ha desdibujado esa línea y me gusta.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Para no desviarnos tanto y cerrar un poco. ¿Qué planes tiene para los próximos meses, como artista y personalmente?

El año pasado, para mi sorpresa, me contactaron artistas nacionales que admiro mucho. Julián Salazar de Mitú me habló porque le gustó mi trabajo y a partir de ahí, nos hemos vuelto muy amigos. Me invitaron a tocar en Caravana y ahí conocí a Franklin. También con Juanita Carvajal y con Julio Victoria para hacer un par de cosas chéveres. Me encanta, porque he encontrando la posibilidad de hacer colaboraciones desde la música. Este aspecto nunca lo había logrado y siempre lo había querido.

Por otra parte, se vienen tres EP y gran parte de ellos son canciones colaborativas, trabajos muy explorativos y siento que, más o menos, tengo claro hacía donde quiero ir. El primero de ellos es ‘Cielo’, una canción de amor, no de desamor como suelo hacer, en donde quiero tratar de ser más humano. A mediados de junio sacaré el segundo que tendrá por nombre ‘Parpados Cerrados’ y para finales de año vendrá el tercero, el cual me tiene muy emocionado, y se llamará ‘Cartas del Siglo XXI’. Este último tiene un sonido muy popero, pero del que me gusta, sabe. Además, he estado trabajando en un álbum pero ese se viene para el otro año.

Como persona, siento que ya me clavé muy duro en la música, que descuidé mucho mi vida. Y ese es el siguiente paso para Duplat como individuo, volver a socializar. Pareciera que estoy muy rodeado de amigos, este combo que me está ayudando hoy, son personas que aprecian mi trabajo y les gusta ayudarme. Pero nos vemos poco. Y con mis amigos de toda la vida son aún más escasas las veces que nos reunimos. Eso me hace ver que no soy una persona muy presente en la vida de la gente y quiero trabajar en eso.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

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De esta forma, Duplat nos abrió las puertas a su mundo. Todo una conversación alrededor de su pasión por el piano, que se extiende más allá, a la música misma. Un sujeto con una visión personal construida alrededor de esa rigurosidad individual por entregar canciones bien hechas. Las cuales están cargadas de muchos sentimientos, diversos entre ellos, para transmitirnos una honestidad y riqueza sonora.

Los años venideros nos dirán y darán las sorpresas que el crecimiento de este músico bogotano tendrá. Expectantes de esos trabajos colaborativos y de un álbum para al que aún falta, pero que seguro dará mucho de qué hablar. Ya que estamos frente a uno de los artistas más prometedores del panorama musical alternativo nacional. No queda más que agradecer a Duplat por regalarnos el espacio para esta gratificante charla.

Los dejamos con su más reciente sencillo ‘Cielo’:

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