De sellos, streaming y música electrónica en el país (Parte I)

Ahora que cayeron las presentaciones en vivo, la industria musical tuvo que centrar su mirada en una de las pocas fuentes de ingreso que quedaron arriba: el streaming. Este aspecto no cargó el foco crítico frente a las regalías de toda la industria, pues el show en vivo gozaba de buena salud. Lo cual presentaba un crecimiento constante. Sin duda las regalías eran cuestionadas y, sobre todo, criticadas. Pero no por eso se dejó de subir música para (sobretodo) ayudar a vender el show. Sin embargo, no fue hasta este año que regresó la atención general a un rol fundamental de un ecosistema musical/una escena. ¿Quién publica música? 

A lo largo de este año han ocurrido reconfiguraciones editoriales importantes dentro de varias plataformas, al igual que con discos electrónicos, sin precedente comercial en la región. A lo largo del texto veremos algunos términos claves para la industria digital de la música, además de estudiar algunos números alrededor de ciertos fenómenos.  

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Comencemos entonces desde uno de los pilares fundamentales en la conformación de una movida musical: la publicación de música. No es extraño ver bastantes nombres incursionando en la producción musical, diseño de sonido, remixes e incluso, la generación de sellos e imprentas propias para apoyar corrientes musicales. Aquí es necesario acotar el rol de esa institución tan difusa, y a la vez tan necesaria dentro de un ecosistema musical: los sellos disqueros.

Los vemos de todas las formas, tamaños, enfoques y ambiciones. La realidad es que los sellos, a grandes rasgos, se ocupan de realizar los trámites:

  • Operacionales: Calendarización de lanzamiento, coordinar prensa física (cds, casetes o vinilos), distribución física, distribución digital, generación de metadata, etc. 
  • Burocráticos: Acuerdo comercial entre artista e institución, registro de grabaciones, adquisición de códigos digitales, etc. 
  • Promocionales: Amplificación en medios, planes de mercadeo físico y digital, generación de contenido para redes sociales, radio, etc.  
  • Financieros/comerciales: Sincronización o comisión de obras, además de recaudación, reporte y distribución de regalías. 

Toda esta lista (con varias sublistas) de procesos envuelven inicialmente un lanzamiento musical. Sin importar la corriente o estilo, todo lanzamiento que quiera estar “jugando” dentro de las leyes tácitas del mercadeo y comerciales de la industria musical -al grado de su agrado- debería implementar varios de estos procesos, antes de publicar un tema. Con el fin idealmente de tener un ingreso engranado proveniente de la industria. Por ejemplo, la monetización que puedan traer ventas y reproducciones de los temas. 

El objetivo de este texto, más que ser un manual del quehacer que rodea a la industria musical, intenta presentar puntos comunes y particularidades de algunos picos que podemos medir por streaming. Específicamente para cuatro lanzamientos musicales electrónicos, publicados recientemente, en especifico dentro de la música electrónica de la región Andina y Caribe. En esta primera parte veremos dos de Colombia: acts of rebellion, seguido de Grial.  

Para este ejercicio utilizaremos los datos ofrecidos por Spotify. Principalmente porque hay bastante información pública sobre las reproducciones que tienen las canciones y las tendencias de su escucha.

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Comenzaremos con una de las sintetistas más impresionantes del país: Ela Minus. La colaboradora de los sintetizadores de código abierto Critter & Gitari, lleva media década trabajando de forma muy organizada en este nuevo proyecto. Su álbum debut ‘acts of rebelion’, publicado el pasado 24 de octubre, cuenta probablemente con la acogida mediática global de mayor tamaño para un acto independiente y totalmente electrónico del país. Esto en parte por el apoyo, tanto de prensa especializada, como de editorial dentro de plataformas de DSP’s (digital streaming platforms: Deezer, Apple Music, Amazon Music, Tidal, YouTubeMusic, Spotify etc).

Este trabajo catapultó al experimentado proyecto de Ela a contar actualmente con alrededor de 300’000 oyentes mensuales dentro de Spotify. Entendiendo oyentes mensuales como los únicos que reproducen su música durante un período de 28 días. Esto se refresca cada día y presenta este número en el perfil de artista dentro de la plataforma. No solo la ola de apoyo, sino la coherencia visual, las terminaciones pulidas de los contenidos digitales y un plan de publicación bien ejecutado, aseguraron compromisos de alto nivel para este álbum. 

Cabe traer a la mesa, el compromiso logrado con un sello como Domino Records, donde han publicado desde Arctic Monkeys, Hot Chip, hasta Jon Hopkins. Con la infraestructura, credibilidad y financiación de la publicación del álbum, se logró un hito pocas veces atestiguado en música electrónica independiente dentro de la región. Apoyo de medios como Fact (con un gran Patch Notes), NME o Pitchfork, fueron claves para respaldar el álbum y posicionarlo en el mercado internacional. 

Acá entramos a hablar de una de las instituciones clave dentro de un ecosistema musical: medios especializados en música. En mi opinión, el rol de un medio dentro de este sistema industrial es legitimar un lanzamiento/proyecto/canción. Ya sea contando una historia, profundizando el contexto, revelando a la persona. El otro camino puede ser apuntando a argumentaciones estéticas, como el análisis de figuras musicales, musicológico y de contexto sociocultural alrededor de la obra. Este último continuará en otro texto, por ahora regresamos al tema central de esta publicación.

Al igual que la apertura de la puerta editorial lograda por actos como Nicola Cruz, Chancha Vía Circuito, Dengue Dengue Dengue y Bomba Estéreo, quienes abrieron las plataformas de streaming al sonido del downtempo y la cumbia digital. Acaba de tener apertura una brecha muy interesante.

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El sonido de Ela Minus abrió un espacio de curiosidad editorial frente a la electrónica sintetizada en la región. Una de esas evidencias es el caso de Verraco, quien recientemente también publicó su álbum debut: Grial, bajo su propia imprenta: Insurgentes, contó con un apoyo fuerte de prensa especializada e instituciones como Resident Advisor, XLR8R y Bleep. Además de recomendaciones por parte de Object Blue, Philip Sherburn de Pitchfork, la misma Ela Minus, y selectores dentro de radios en línea como NTS o Worldwide FM.

Cabe resaltar también el apoyo brindado por parte de Minus, quien seleccionó algunos de sus temas en su takeover de la playlist ‘Ondas Electrónicas’, de Apple Music LATAM. Adicionalmente de hacer parte de su Track ID, la serie de playlists curadas por DJ’s dentro de Spotify. Esto de alguna manera ha logrado poner en el mapa editorial varios temas de este álbum, que actualmente están en playlists curadas por equipos (sospecho) de Nueva York. Y como un acto de decantación, este sonido ha comenzado a llegar a equipos editoriales dentro de la región. 

Después de un lento comienzo de escucha, Verraco contaba con poco menos de 400 oyentes mensuales apenas salió el disco, aunque tenía casi el doble de seguidores de su perfil, 750. Esto es normal, considerando que el enfoque editorial del sello se había centrado en el prensaje de vinilos. Y como se imaginaran, podrán éstos ser números cortos para tirajes digitales, pero que la tendencia sea de dos veces más seguidores frente a los oyentes, revela compromiso por parte de su audiencia: la gente lo escucha porque lo busca, no porque se lo ponen al frente. 

Al mantener el perfil optimizado, reclamado y hacer planes coherentes de redes sociales, no era muy difícil para alguien dentro de editorial seleccionar al proyecto y justificar la inclusión dentro de las playlists de su injerencia. Por esto, el artista se ha  posicionado en playlists curadas desde el área central de electrónica de la plataforma. No desde la electrónica qué nos dejan curar desde acá. Dando como consecuencia un pico de 35’000 oyentes mensuales en la plataforma, en un lapso menor a 8 días. Todo esto sin apoyo local editorial. Como consecuencia, para el 11 de diciembre del 2020 (momento en el que está siendo escrito este texto), la ciudad que más lo oye en streaming es Moscú.

Dentro de las playlists de electrónica global donde entró, es posible encontrar proyectos como Caribou, Kaitlyn Aurelia Smith y Autechre, que tienen maquinarias de mercadeo de mucho mayor tamaño. Además de genios de la región como el quiteño Quixosis, quien curiosamente ha terminado en un camino muy similar. A él lo veremos en los siguientes textos. 

Después de trabajar casi 5 años de cerca al mundo del streaming musical, me llamó bastante la atención este fenómeno de algo tan simple como la colaboración planeada. Qué en este caso, funcionó. Es sabido que los sistemas de pagos dentro de estas plataformas son un problema de enormes proporciones. Algo que la bonanza del show en vivo tapaba, hasta ahora, y que la pandemia evidenció a través de la falta de un modelo coherente. Pero poder evidenciar crecimiento mutuo es algo de gran valor en estos tiempos de reinvención estructural.

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Creo que al final todo esto es un llamado al consumo responsable de música digital, además de consciencia sobre el criticado modelo. Sigan al artista, suscríbanse a sus playlists personales, si les da tiempo hagan pre-save. Pero sobretodo, demanden mejores pagos por reproducción a las plataformas. Aunque también exijan más de sus equipos de trabajo de artistas, venues, sellos, agencias de managment, etc. Recomendarle al artista mismo trabajar de la manera más integral su proyecto y no delegar todo lo ajeno a la composición. Artista que no va a las reuniones frente a su carrera, no es dueño de su futuro.

Artista que no va a las reuniones frente a su carrera, no es dueño de su futuro. En general, hay que operar de la manera más organizada. Solo instituciones y proyectos de constitución sólida y estructura clara, soportarán los próximos golpes que le esperan a la industria musical. Hay que estar a la altura, para evitar entrar al escenario en el qué hay que apagar una -posiblemente- bellísima y novedosa dirección musical. Finalmente porque quien la crea, ya no encuentra rentable hacer música.

Los esperamos para la segunda parte de este tránsito a través de la música electrónica.

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