El Enemigo – 6 años de música independiente nacional

En un ecosistema musical, los medios son importantes para la difusión de todos los fenómenos que surgen. En nuestro contexto local, hay un nombre clave para entender lo que ha sido la música independiente en los últimos años, Juan Antonio Carulla a.k.a. El Enemigo. Ya han pasado un par de meses desde que este medio cumplió seis años. Un trabajo que inició como una expresión de lo melómano que es su protagonista. Pero que con el pasar de los años se convirtió en un compromiso y una responsabilidad con los sonidos emergente a lo largo y ancho del país.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

En un principio Youtube fue el hogar de El Enemigo, pero ahora cuenta con más canales: un blog escrito, un canal para streaming en Twitch, pequeñas recomendaciones en TikTok, entre otras redes que mantienen vivo este proyecto. Un trabajo que le ha valido para cultivar un público que espera con ansias cada una de sus reseñas y que debate su opinión. El cual, en líneas general, ha creado un entorno que ha permitido el florecimiento de artistas de la mano de una difusión que cada día es más laboriosa.

Hace poco, desde MAAS, nos sentamos a hablar con Juan Antonio Carulla y lo que han significado todos estos años frente a El Enemigo. Una charla que se abre como un recorrido de todo lo que ha sido este proceso, para así dar vida a un transitar por el pasado, el presente y futuro de un medio que se ha ganado el cariño de muchos, como el odio de otros.

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Hace un año me topé de casualidad con una entrevista en la que documentas a Santiago García y los Pantalones Elegantes. Ellos, en aquel entonces, aún no sabían que serían Nicolás y los Fumadores y lo que significarían para la música en Bogotá su incursión. ¿Qué sientes al ver de nuevo este vídeo?

Parce, sobre todo, me conmueve. Esa es la respuesta puntual que te podría decir. Me conmueve ver que vainas que en ese entonces las veía como el presente, después de muchos años se convierten en algo más grande y tienen una evolución. Como Juan Antonio o El Enemigo no pienso ¡Qué chimba! yo estuve ahí. Eso me tiene un poco sin cuidado. Lo que me emociona más es ver cómo los artistas que he seguido tienen todo un proceso. Verlos crecer durante los años, ¡eso me emociona un montón!

Sobre Los Pantalones, ver ese vídeo ahora y ver que luego de cuatro años tocaron en el Movistar Arena o en el Picnic, es algo muy loco de pensar. Pero, no sé si trata tanto de documentar el momento, es mas una respuesta a la a la filosofía que yo tengo con El Enemigo y es apostarle a las bandas que están empezando. Porque, realmente creo en el talento, porque realmente me gustan esas bandas y artistas. Yo me látigo mucho por el documentar, siento que eso es una labor muy importante, pero como yo no tengo escuela de periodismo siento que es una cosa accidental que nace de algo muy sincero.

Hay muchas cosas que tengo registradas en varios discos duros que no han salido al aire y cuando me retire le mostraré al mundo – entre risas. Hay uno que es una joya, mi joya. Fue la primera vez que tocó Ha$lopablito en vivo. Ese vídeo es muy bacano, porque esa fiesta se dio un mes después de que sacara ‘Mercho Percho’. La canción se hizo viral y Nicolás Pava de la Curaduría me dijo que por qué no lo metíamos en la fiesta. El sitio estaba repleto y todos gritando Quiero un mercho percho, quiero un mercho percho. Todo eso está documentado gracias a un sentimiento muy sincero por querer retratar esa vaina.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Tú no vienes de una formación periodística y ahí está el dilema de ser youtuber o periodista musical. Pero, después de seis años, ¿Cómo lo ves hoy en día?

Esa es una pregunta que me hecho todos los días de mi puta vida – entre risas. Además porque es una pregunta que me conflictúa un montón a nivel personal y emocional. Yo no terminé ninguna carrera, yo no tengo una formación académica. Pero, en el medio en que me muevo, todos son profesionales, gente que de verdad se dedica con sus carreras a través de la pasión y el rigor a esta vaina. Mientras que yo siento que me muevo más por instinto, aprendiendo en el proceso.

Y en medio de esa dualidad de si soy influencer o periodista, hay cosas que me cuestan mucho. Porque si quiero ser un periodista, tengo que ser supremamente riguroso con el oficio. Pero mi verdadero interés es divulgar la música. Mi búsqueda no es tanto crear archivos y documentos profesionales y académicos. Sino darle al público, a mi audiencia, al colombiano de a pie, una excusa para escuchar más música colombiana. Entonces, a la conclusión que he llegado este último mes es que soy un divulgador, y esa es mi misión en el mundo, el grano de arena que le voy a dejar a la música colombiana.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Eso me hace preguntarme, ¿quién era El Enemigo y quién era Juan Antonio Carulla antes de arrancar con esto? Tengo entendido que para ti y paralelo al ejercicio de divulgar música, está la inquietud por hacerla.

Siento que esa parte de hacer música es una cosa que hasta ahora la estoy empezando a comprender y a ejecutar. En el colegio siempre estuve involucrado con los parches melómanos , montar covers de Metallica con los amigos, tocar ‘La Flaca’ estilo fogatero, la misma historia de todos – entre risas. Pero, yo creo que espiritualmente entendí que todos mis amigos ya hacían música, la estaban sacando y sentí que sobraba un poco como para lanzar lo mío en ese momento. A la larga ha sido un proceso que he dilatado mucho y a la par siento que es algo que me falta, ver qué tan capaz soy de hacer arte o lo que sea.

Bueno, y la pregunta sobre qué hacía antes de El Enemigo, quién era Juan Antonio Carulla. Pues, parce yo hablaba de música con mis panas en el colegio. El canal nació un poquito antes de graduarme, pero ya teníamos otro espacio que se llama la Música XXX, muy culo el nombre – entre risas. Y éramos un combo como de siete personas que se había descargado tal álbum, uno que sabía de metal, otro de rock clásico, de ska, de reggae. Pero todo era muy anglo. Yo no vine a escuchar música colombiana de verdad como hasta primer o segundo semestre en la Javeriana.

Pero, me acuerdo que me pusieron un ejercicio en el colegio, en clase de inglés. La idea era hacer mi biografía en unas 500 palabras. Pero yo no sabía qué poner, entonces conté mi vida a través de discos. La profesora me puso una cita de Miles Davis, algo como que la vida se cuenta a través de la música. La verdad, solo sé de música.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

¿Qué despertó esa melomanía?

Parce, yo creo que es porque mis papás la cagaron – entre risas. Ellos siempre cuentan que desde pequeño me ponían música. Lo que fue mi niñez y adolescencia es algo que tengo muy presente. A mi mamá le gustaba más Pink Floyd, Soda Stéreo, y a mi papá le llamaba más la música cubana, los boleros, incluso colombiana. Pero como en la mayoría de las casas colombianas, la mamá decide qué suena. Luego creo que los saturé de tanto poner a sonar cosas nuevas.

La melomanía sale un poco de ahí. Pero fue en mi adolescencia cuando dejé de escuchar lo mainstream, y empecé a ahondar más en lo alternativo. Mi tío Camilo, que es el más joven de ellos, era metalero. Yo entraba a su cuarto, un espacio todo oscuro en donde sonaba Sepultura. Pero, luego se volvió hipster y empezó a mostrarme cosas alternativas. Mi primo, Nano Carulla, que es el fundador del Sello Indio, él también me mostró mucho rap, hip hop, e inclusive bandas aún más hipster como Ariel Pink.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Eso me lleva a preguntarme, ¿cuál fue ese artista o banda que fue un punto de quiebre en ese momento?

Yo tuve varias obsesiones. Gorillaz fue la primera banda que me atrapó mal, mal. Cuando salieron en 2001, mi primo Nano me regaló el álbum y me impactó bastante. Luego fueron Green Day, Red Hot Chili Peppers y Pink Floyd. Pero un punto de quiebre real, ese momento en el que todo se fue al carajo y dije la música es más que todas estas bandas fue con The Asteroids Galaxy Tour. Recuerdo entrar al mismo cuarto de mi tío que estaba pasando de ser metalero a hispter, y de una el man salió con esa banda danesa.

En ese momento, me empecé a obsesionar con esas pequeñas bandas, tenía una libreta donde anotaba todo lo que me encontraba. Por aquel entonces no parchaba tanto, pero hubo un momento en que empecé a salir de fiesta y encontrarme con otros diez locos que también tenían gustos raros. Recuerdo que fui a una farra y en toda la noche no pusieron ni un tema de reggaeton o de electrónica, The Strokes, The Whitest Boy Alive, King Of Convenience, todo sonó ahí. Ese momento fue brutal.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Cambiemos un poco de dirección. ¿Cómo es el proceso de reseñar música, dónde arranca y dónde termina?

Yo creo que arranca por mera escucha. Sale un disco que se vuelve noticia o está rondando por ahí. Mientras lo voy oyendo mi cabeza genera comentarios alrededor de ese encuentro con la música y luego ya viene un proceso de pasar todos esos comentarios a papel. Pequeños apuntes que permiten estructurarlo todo.

Ahora, como también es una cosa de comunicación vocal, también hay cosas que quiero decir con cierta intención. Pero luego viene la parte más tortuosa y es grabar la reseña. Me espanta la cámara, me espanta la gente, me odio cuando me grabo y me equivoco. Puedo grabar una reseña cinco veces hasta que quede como yo quiero.

Por eso le he bajado a hacerlas. Sobre todo porque sale un disco y por el oficio periodístico uno debería cubrirlo lo más pronto posible y la gente te lo está exigiendo. Pero esas dos presiones externas hace que uno fuerce la escucha y las opiniones. Salen cosas que luego de publicadas pienso que ya no quería decir o que se podrían haber dicho mejor.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Y cuando ya sale publicada la reseña, ¿cuál es la sensación?

Antes me emocionaba resto y me sentaba a mirar qué decía la gente, cuántos views tenía o si el artista copeaba. Pero ya después de todo este tiempo, la subo y me pongo a lavar la loza – entre risas. A estas alturas no me interesa tanto ello. Espero la reacción del público, el debate que se genera alrededor de mi opinión, eso es lo que más me importa ahora. Y últimamente, como el parche de medios se ha consolidado más, me interesa saber ellos que piensan, como: chévere Toño esto que se dice acá, o no me parece lo otro.

Sobre el feedback de la gente es algo para lo que uno no está preparado. Son 20.000 – 35.000 ojos que a veces se fijan en lo que uno dice y emocionalmente lo van hiriendo a uno de a pocos. ¿Cómo lidiar con eso? Seguir trabajando, seguir sacando cosas, que los vídeos corran solos y no detenerme a justificar mis opiniones. Es algo que uno tiene que ir aprendiendo a la bravas e ir a terapia, esto último debería ser parte de la canasta familiar, huevos, pan, leche y terapia. Uno va limando asperezas y las inseguridades de uno con eso. Al final del día no es tan grave.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Me pregunto una cosa que me parece clave. Luego de todo este tiempo y trabajo, ¿cuál sientes que es el valor de hacer periodismo o divulgación musical? ¿Qué es lo valioso de esta labor en Colombia?

Yo creo que lo importante es preguntarse, ¿qué existe más allá de lo que ya nos están vendiendo las grandes corporaciones? Y es algo muy importante de la investigación independiente, que está libre de muchas instancias. Puedes preguntarte por todo lo que no estás viendo. Si tú sales a las calles y preguntas qué se está escuchando, te van a decir Carlos Vives, Maluma, J Balvin. Es es el común denominador de la música colombiana. Pero mi ejercicio crítico es preguntarme que hay más allá de estos artistas.

Siento que la labor que hacemos todos los medios es dar cuenta de qué está pasando más allá. De que hay un montón de artistas haciendo música vanguardista, están generando otro tipo de públicos y hablan de otro tipo de vainas. Que reflejan lo que está pasando en otro lugares del país. Este tipo de músicas generan ciertas convulsiones sociales, crean empatía con su público y hay que hablar de ello. A pesar de que no haya una gran maquinaría detrás.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Yo quería hablar un poco de Anthony Fantano. En su momento uno pensaba en medio especializados, hay un montón de revistas reseñando. Pero aparece The Needle Drop. Pronto se convierte en la voz de muchas personas. Sientes que este tipo de irrupciones y más concretamente con El Enemigo tienden a definir la escena.

Yo antes era más humilde con esta respuesta. Pero pues la verdad es que mi trabajo ha marcado un antes y un después, definitivamente. Es una vaina muy esencial y es el formato. En un texto tú te informas y puedes identificarte con las ideas. Pero si ves a alguien de carne y hueso hablándote, generas otro tipo de reacción.

A mí me interesa que la gente escuche la música local, quiero ser ese canal. El Enemigo a través de ese formato de Youtube, y ahora más en Twitch genera una empatía genuina. Sentarnos a escuchar música juntos, con un parche y descubrirla. Gracias a ese gesto disruptivo nació el nombre de El Enemigo, porque es diferente a los medios tradicionales.

Siento que al final del día puedo decir lo que otro dice, pero el medio es esencial y cuando inicié me di cuenta que hay otra maneras de hablar de la música. Lo cual, a su vez pego con una generación muy dada al internet. Yo hago una reseña de Alcolyrikoz y me llegan todos los raperos, hago una reseña de punk y llegan todos los punkeros. A la larga, hay algo que siento que no se ha entendido muy bien y es que cada formato te trae diferentes públicos. Mientras uno va haciendo malabares entre diversos canales, se va pescando diferentes audiencias y lo más gratificante es ver comentarios de gente que dice, gracias a usted he descubierto nuevas cosas.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

Bueno, un poco para ir cerrando y yendo a un tono más personal. ¿Qué diferencia hay entre Juan Antonio Carulla y El Enemigo?

A medida que pasan los años, cada vez es más lo mismo. Al principio si había una diferencia muy marcada, Juan Antonio era más tímido, más introspectivo. Pero con el tiempo me he dado el espacio para ser más yo en cámara. Inevitablemente hay una máscara, un personaje detrás del proyecto que es el super-nacionalista. La idea de que escuchen lo de acá tiene su tinte performativo.

Claro, hoy en día escucho poca música anglo, pero cuando cubres tanto lo nacional hay cierto cansancio alrededor de la vaina. Aún así sigo abriendo nuevos contenidos, en otros formatos, intento un Tik Tok hoy, luego hago streaming en Twitch y vuelvo eventualmente a las reseñas en Youtube.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

¿Qué se viene para El Enemigo y para Juan Antonio Carulla?

Hay un interés que me ha brotado últimamente y es la línea de merch de El Enemigo. Me ha surgido una segunda pasión por la moda. No es que sea un trabajo de alta confección. Pero sí es algo que se viene pensando hace 8 meses, entre ciertas telas y diseño, entre otras cosas. Además, me ha vuelto la inspiración para volver a hacer reseñas, pero quiero seguirle apostando a Twitch y Tik Tok. Son formatos que quiero cultivar.

Para Juan Antonio Carulla hay un proyecto entre manos junto a mi compañero Julián Angarita que se llama Crimen. Es una empresa de asesoría para artistas, les damos consejos en torno a sus lanzamientos. Además, estoy grabando un EP junto a Discos Infante. También, por ahí hay una sorpresa muy ambiciosa que estamos armando con dos amigos y un libro que se está cocinando sobre la movida alternativa pero ese se demora.

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Queremos agradecerle a Juan Antonio Carulla por recibirnos en su hogar y regalarnos una charla muy amena. Un espacio que nos permitió conocer más sobre esta figura que desde hace años viene rondando la música underground en Colombia. Un sujeto que ha sido clave para el surgimiento de muchos artistas y que a su vez ha influenciado a varios medios que han aparecido en los últimos años. Solo esperamos que sean más años para un proyecto tan prolífico como lo es El Enemigo.

Fotografía por @estefaniatrivinoo

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