El Vivo Ritmo – Biselad

Biselad es una agrupación inquieta musicalmente, y, sospechando, hay dos elementos que provocan ello. Por una parte, su formación académica y la capacidad multi-instrumental de sus integrantes. Por otra, la respuesta a la realidad que les rodea, no son ajenos al contexto colombiano. Debido a esto último, desde ‘Siempre se me olvida lo que quiero decir (Decir esto también se me olvida)’ (2019) hay esa visceralidad y transversalidad musical, tanto en las letras como en la selección de elementos que componen su sonido. La tambora alegre, el yembe, son una parte, pero también la baterías acústicas y los pads electrónicos, son otra. Además de los sonidos sampleados que provocan atmósferas diversas y el juego con otro tipo de instrumentos melódicos y armónicos.

Esa confluencia sonora, junto a las letras, dan cuenta de ese retorno a lo folclórico, con una intención por renovarlo y darle todo un carácter más contemporáneo. Bajo este panorama aparece ‘El Vivo Ritmo’. Un álbum que luego de dos años, explora nuevos elementos y enriquece esa trans-versalidad sonora con cuerdas, vientos, percusiones en su interpretación. Que, en líneas generales se siente como un respirar reflexivo sobre la existencia. Con diversos pasajes, en donde la dinámicas son fundamentales para sentir ese transitar por la vida con episodios de tranquilidad, melancolía, efusividad, frenetismo, entre otros.

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Fotografía por @somn____

El primer corte es el homónimo ‘Vivo Ritmo’. Esta canción completamente instrumental, abre este álbum con a una articulación del caos y lo sublime. Este par de elementos son fundamentales, pues más allá de lo musical, se siente una tensión de que algo no anda bien y que nunca termina por resolverse. Ahora, lo frenético es el ritmo de la canción, una suerte de desesperación que se siente a lo largo de toda ésta, la cual se apaga con un piano sosegado e intranquilo junto a una guitarra punzante que deja mucha incertidumbre.

Así, llegamos a ‘No Voy a Llorar’, un corte que despliega la melancolía a través de una atmósfera minimalista. Los suaves golpes de tambor, la compañía de la guitarra y la voz, calan hondo para decirnos ¿Realmente podemos discernir entre la tristeza y la felicidad? ¿Consumiendo tantas cosas dónde nos quedamos? Una reflexión en torno al materialismo y el abandono al amor.

Fotografía por @somn____

La efusividad se toma ‘Sin Cuerpo’. Los tambores agitan el espíritu de quién escucha esta canción luego de todo un tramo de calma. El frenetismo de ‘Vivo Ritmo’ regresa, pero diferencia de lo incierto, se siente cierta esperanza. Esta canción es casi como un despertar, mucho más claro, más emocionante, gracias a que hay un alma nueva que nos dice: Bailar, quiero bailar contigo. Pronto, los vientos enraizados despiden este corte para llevarnos a ‘Dulce Vida’. Una canción con ambiente de bolero, en el cual se siente la crisis de la patria que vivimos y el abrazo del vacío bajo el dulce ritmo que es todo un vaivén. Pues levantáme del suelo aunque solo me quiera morir.

Fotografía por @somn____

Finalmente, el cierre está a cargo de ‘Hay Otras Formas de Vivir’. Una canción que inicia escépticamente, pero que se toma el ritmo de cumbia para crear todo un ensamble lleno de vida. Es un corte que le hace homenaje al título del álbum, dando un vuelco a todo el trabajo. Pero que no se aleja de esa unidad que se ha venido construyendo. Pasajes pausados frente a otros más efusivos llenos de alegría, terminan por redondear este final. No sin antes, dejarnos con la idea en la cabeza de que Yo tengo que aprender a seguir escuchando a los demás. Yo debo ser las escamas y no vivir dentro de ellas. Un mensaje de libertad y comunidad en tiempos tan violentos.

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Encasillar a Biselad en un género, pretendiendo definir su música, no tiene sentido y ‘El Vivo Ritmo’ es una muestra de ello. Son apenas cinco canciones, pero que entre sí guardan una unidad a pesar de su diversidad. A través de sus sonidos y letras parecieran contarnos una historia. La historia de nuestra vidas contemporáneas, entre malestares y alegrías. Sin abandonar nunca la heridas que deja una realidad que nos sobrepasa muchas veces y el efecto que eso tiene. Aún así, la respuesta siempre será la música, el ritmo como motor del alma humana.

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