Festival Estéreo Picnic 2022: un carrusel de emociones

Con una lágrima en el ojo, Paula Pedraza mejor conocida como Paula Pera, nos hacía saber que su sueño se estaba cumpliendo en la apertura del último día del Festival Estéreo Picnic. Igualmente ocurrió con Piel Camaleón durante el primer día del festival, cuyas emociones por pisar el escenario principal se hacían sentir e inclusive sus mamás pudieron presenciar. Gran parte de los artistas locales que hicieron parte de esta nueva edición son una generación que creció asistiendo, viviendo y soñando con un mundo distinto.

Sin embargo, no es ideal romantizar todas la experiencias. En especial en esta ocasión. Pues a pesar de que la música independiente nacional se hizo sentir durante los tres días del festival. Muy pocos de los artistas contaron con una prueba de sonido. Esa ausencia, les jugó una mala pasada durante los primeros minutos de cada uno de sus shows y fue un malestar que entre indirectas y otras no tan indirectas se expresó sobre los escenarios.

Fotografía por @anothernonsense

Además, junto a lo anterior, las constantes reprogramaciones le jugaron en contra a los locales: cambios de escenario y apuros en el show fueron la constante. Babelgam pasó de tocar en el escenario más pequeño, a abrir la tarima principal del día domingo, re-acomodando todo su set. A pesar de que el escenario se sintió vacío, al final con canciones como ‘Hikikomori’ o ‘Klan Destino’, lograron reavivar los ánimos de un público que entre el apuro nunca esperaba verlos. Sin embargo, a otros como Margarita Siempre Viva, el cambio de escenario los hizo sentir gigantes con un mar de gente que los recibió casi entre lágrimas y gritos.

Todo lo anterior nos sumergió en una vibra de emociones encontradas que vivimos durante estos tres días de festival. Desde la felicidad para algunos, la impotencia o frustración para otros, hasta la emoción de reencontrarse luego de tanto tiempo sin un ritual como lo es Estéreo Picnic. Y es que, el festival precisamente fue todo ello, un carrusel de sentimientos, que nos llevó desde la euforia hasta la más inmensa tristeza.

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Fotografía por @anothernonsense

Durante el primer día, para muchos el artista imprescindible era los Foo Fighters. Camisetas, gorras, se veían por todo lado con las icónicas FF que ya son símbolo de la banda. Algunos ya estaban sentados al frente del escenario para soportar casi una jornada de ocho horas y poder ver su banda favorita en primera fila. Pero en apenas las primeras horas, ya se asomaban los problemas. Primero, con el sistema de cashless que solo entorpeció la experiencia de muchos, a pesar de que con el pasar del tiempo fue más amigable.

Lucille Dupin nos llevó por un ritual brujítisco de inauguración y consagración, en el cual, el escenario Adidas presenció un show en el que las mujeres fueron las protagonistas. Pronto, el campo de golf de Briceño se fue llenando, mientras nosotros corríamos de un lado a otro para alcanzar a ver al menos unos 15 minutos de los nacionales. Duplat con su piano de cola, Teatro Unión con su profunda distorsión, Los Niños Telepáticos con vestiduras irreverentes o Briela Ojeda con su ritual espiritual, nos entregaron momentos memorables, y cautivaron a un público conformado por quienes ya les conocían y otros, con ansías de nueva música.

Fotografía por @anothernonsense

Aterrizamos en IDLES, agotados, pero expectantes porque era uno de los actos internacionales más eufóricos de todo el cartel. Y sin duda cumplieron, la gente enloqueció, el pogo se hizo sentir y el grito fue el canto durante esa hora. Aprovechamos luego para descansar un rato, en la zona de prensa. Allí, empezaron los rumores, nos contaron que al parecer había un montón de ambulancias en el hotel de los Foo, que algo grave había pasado. Pero, como es costumbre, hasta no ver no creer.

Nos alistamos para ver a Las Ligas Menores, una banda argentina vieja conocida por la capital. Pero su show, para muchos dejó de ser el centro de atención, porque había comunicado: Taylor Hawkins había muerto horas antes de su show en el Festival Estéreo Picnic. La cara de incrédulos fue generalizada. Nadie sabía cómo reaccionar, la desazón inundo a todos en el festival y los comentarios rondaban por toda parte. Al salir del escenario en el que nos encontrábamos, las caras largas y las preguntas fueron el factor común.

Fotografía por @anothernonsense

Parte del equipo de Páramo, organizadores el festival, salieron a dar la noticia sobre el escenario principal. Algunos entre lágrimas, otros con confusión, y algunos inclusive con rabia por la cancelación gritaban desde el público por su plata. Black Pumas tuvo que asumir las riendas de un cierre lleno de desazón, pero cumplieron y no hay que olvidar la fiesta tropical que encendió la Pacifican Power para celebrar la vida en medio de la muerte. Por su parte, Felipe Gordon con su amalgama de jazz y electrónica creó toda un experiencia catártica.

Así, nos encontramos en el segundo día del festival. Una segunda jornada en el que la fiesta prometía. Bella Álvarez llegó desde Medellín para entregarnos un set profundamente ensoñador; Bejuco, la primera agrupación de Tumaco en pisar un mundo distinto, puso a celebrar a todos bajo el afrobeat que tanto los caracteriza; Armenia encantó al público con un carisma y energía únicos; y Pavlo cautivó con su mensaje de inclusión. No pudimos verlos a todos, ya el agotamiento no nos dejó. Pero si logramos ver la potencia crítica de Edson Velandia y el mágico sonido de gaita de los ya históricos Gaiteros de San Jacinto.

Fotografía por @anothernonsense

Nuevamente una cancelación: Marina, la artista inglesa tuvo problemas con sus vuelos y no pudo llegar a tiempo. Esto nuevamente reacomodó la agenda y puso a Crudo Means Raw a ser la antesala de quién para muchos era el centro de atención, J Balvin. Sin embargo, antes, C. Tangana nos regaló una cinematográfica puesta en escena que junto a ‘El Madrileño’, nos enseñó que aún en pleno siglo XXI se puede ser disruptivo.

José Osorio o mejor conocido como J Balvin salió. Pronto sus hits fueron el eje, pero luego de media hora la gente empezó a salir de la tarima principal. Esta vez, la desazón era un Balvin sin alma y corazón. Un show en el que se notaba que no se sabía sus canciones. Sus palabras se sentían forzadas, hizo un homenaje a La Etnnia que no terminó de cuajar y desaprovechó una oportunidad para sanar el desencanto que ha creado en Colombia desde hace meses.

Fotografía por @anothernonsense

Nos fuimos temprano, faltaba un día entero y tuvimos que sacrificar a Caribou y Fatboy Slim para recuperar energías. Pero el domingo nos recibió con gente corriendo para ver a Paula Pera; el tren cumbiero de los Cotopla Boyz; las cotidianas barras de W.Y.K.; las memorables canciones de Bruses; y la potencia de Babelgam. Muchos cruces por los desajustes que provocó Marina, pero poco a poco el día se fue ajustando.

Wos nos sorprendió con un carisma que prendió el escenario Banco de Bogotá. A$AP Rocky movió el público con sus clásico; Doja Cat, a pesar de sus problemas de xenofobia en Paraguay, dio un show impecable y Turnstile rompió en dos la energía del festival y se llevó nuestras últimas fuerzas. The Strokes cerrarían, pero como es costumbre, iniciaron 20 minutos tardes y la verborrea de Julian Casablancas solo desencantó a todos los asistentes. A pesar de los clásicos, que muchos cantaron, la falta de empatía de la banda solo dejó la sensación de un show insípido y hecho casi por compromiso.

Fotografía por @anothernonsense

***

El comeback del Estéreo Picnic era necesario. A pesar de lo accidentado que fue en muchas ocasiones, supieron solventar las situaciones y sobrepasar el fantasma de un Jamming que había sido cancelado abruptamente hace una semana. Más de 110mil personas volvimos a un mundo distinto, la convocatoria más grande del festival en su historia. Con cinco tarimas, nos dimos cuenta que es un evento de talla mundial. Hay errores, pero seguramente la experiencia hará que con años venideros sea mejor la experiencia.

Solo quiero finalizar con lo siguiente. Los artistas independientes son una muestra de que el talento local ha florecido, y tenemos sonidos y shows que no tienen nada que envidiarle a lo de afuera. Gracias a Nicolás González por el apoyo con su enorme talento desde las cámaras y por soportar estas largas jornadas. Y finalmente a todos y cada una de las personas que hacen posible estos proyectos independientes.

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