‘Fuego en la 33’ – El poder del sonido búcaro

Aunque pequeña, a ratos provincial y por muchos desconocida, Bucaramanga tiene una comunidad de  artistas comprometidos y de vieja data. Ya que del oriente colombiano han surgido músicos aclamados y legendarios como: Pablus Gallinazus, Álvaro Serrano y Edson Velandia. Así como agrupaciones de culto como: Cabuya o Icotea. De está última, hay que destacar que su álbum ‘El Tejido’ es uno de los tesoros mejor guardados de la música independiente colombiana de principios del siglo XXI.

Si en Santander algo ha faltado no han sido los y las músicxs, que abundan y se caracterizan por su oficio y calidad, sino una escena real y duradera. En la región han brillado por su ausencia, los escenarios y la infraestructura artística, las relaciones y plataformas para los músicos. Además de las empresas o colectivos especializados en la promoción de las artes y los medios que conozcan, problematicen y difundan a los artistas. Hasta hace poco los y las músicos bumangueses no tenían suficientes espacios para tocar, no conocían el trabajo de sus congéneres  o la historia de su gremio, ni encontraban sellos o medios con los cuales desarrollar y proyectar su obra.


Si digo que esto sucedía hasta hace poco es porque en los últimos cinco años la situación ha comenzado a cambiar lenta pero decididamente. Desde mediados de la última década los esfuerzos de cientos de personas han venido transformando la escena santandereana. Especial pero no exclusivamente desde la independencia y autogestión. Eventos como el Festival de La Tigra, el Festival de Los Planetas y el extinto Festival LEA, se convirtieron en los puntos de encuentro para los miles de músicos locales que, además, encontraron escenarios masivos para presentar sus obras.

Adicionalmente, instituciones como el Instituto Municipal de Cultura y Turismo hicieron su aporte con la apertura del renovado Teatro Santander. Espacio que se constituyó no solo en el mejor lugar profesional para la música, sino en una ventana para todos aquellos artistas. En especial, gracias a la curaduría de primera, realizada por Santiago Gardeazabal, dando a conocer lo mejor de la música de vanguardia del mundo.

La emergencia, a veces efímera, a veces más estable, de multiplicidad de venues y salas no convencionales para la música terminaría por ofrecer a los artistas santandereanos, las tarimas, los talleres y las plataformas para el desarrollo y circulación de su obra. Entre estos vale la pena resaltar a BPM, Opus-27, Bonobo, Kasa Guane, Matamba y Municipal – Música Viva, entre otros. 

Precisamente el último de estos, Municipal, se ha convertido en uno de los principales ejes de la escena local. Una programación rigurosa y diversa, a la vez nutrida y constante (con más 300 eventos de todos los géneros a la fecha), lo han transformado en un actor clave de la música bumanguesa. Desde sus inicios Municipal – Música Viva ha sido un espacio de músicos, para músicos y melómanos, aliado de todos los artistas locales e independientes. De ahí que sus objetivos siempre hayan apuntado al crecimiento y fortalecimiento de la escena local.

Por eso en este 2020, cuando la pandemia impidió la realización de todos los espectáculos públicos, Municipal decidió transformarse en un sello disquero. Si el proyecto no podía aportar desde la circulación, lo iba a hacer desde la creación, distribución y difusión de la música bumanguesa. Así nació ‘Fuego en la 33’, el primer proyecto discográfico de Municipal. Quienes, en alianza con el Laboratorio Creativo de Santander – LACSA, decidieron realizar un álbum compilado a modo de muestra de esa nueva  y vibrante escena que está viviendo el oriente colombiano. 

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‘Fuego en la 33’ es un disco variopinto, rico en matices y diferencias que, no obstante, sugieren exploraciones comunes y deja entrever el posible surgimiento de un ‘sonido búcaro’. En éste hay una selección ecléctica de géneros, es un vuelo rasante por un combo de las propuestas más frescas en la movida independiente local. ‘Fuego en la 33’ tiene nueve temas de los artistas:

  • El Nido & Dream Voyage, colectivo que mezcla los sonidos del hip-hop de vanguardia, el boom bap, el jazz y el funk. Todo en un formato de banda en vivo.
  • Monte, agrupación de lo que han denominado música transatlántica. Una exploración libre por los sonidos africanos y afro-latinos desde la psicodelia y el rock n’ roll.
  • NOH-ES, un trío de música experimental que a partir de elementos del jazz, la electrónica y los ritmos del caribe. Quienes crean una experiencia que oscila entre la rumba y el rito.
  • La Elastic Band, conjunto de jazz contemporáneo conectado con las exploraciones de la vanguardia del jazz internacional. 

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Este proyecto con su nombre hace referencia a uno de los ejes geográficos de Bucaramanga: la carrera 33, es el resultado de la experiencia en torno Municipal – Música Viva como sala de conciertos. Por eso su grabación y producción fue realizada casi en su totalidad en las instalaciones de Municipal – Música Viva. Pues en tiempos de pandemia, fue transformado en un estudio de grabación para ese propósito.  ‘Fuego en la 33’ se presenta así, tanto como un paso más para el posicionamiento de la música del oriente del país, como una muestra de la fortaleza, la calidad y adaptabilidad del proceso artístico, social y creativo que se vive en esta región. 

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