Julianna: Reflexión en movimiento – Salud Mental y Escena Musical Nacional

*Esta es la continuación de Salud Mental y Escena Musical Nacional. Una serie de entrevistas que tienen el objetivo de reconocer el vínculo entre la problemática y propuestas musicales de distintas escenas.

La escena electrónica de Colombia es fértil, combativa y sustanciosa. El país cuenta con una generación radiante de artistas y un público comprometido al momento de tronar los pies. Sin embargo, el bienestar de esta cultura también está ligado a las costumbres, los pensamientos y problemáticas que cohabitan en ella. Es complejo interpretar cómo se siente, vive y piensa la cabeza de un artista cuya expresión musical no es lírica sino totalmente sonora. Por esta razón, la segunda entrega de Salud Mental y Escena Nacional es una entrevista a Julianna.

El proyecto artístico de Juliana Cuervo se ha referenciado globalmente gracias a su exploración en ambientes de fiesta y ejercicios de escucha. Además es integrante de proyectos editoriales y discográficos como Eco, Latitudes e Insurgentes. En su labor creativa ha hecho referencia a la salud mental a través de interacciones, publicaciones e ilustraciones. Conéctense con este encuentro personal sobre estilos de vida, expresiones artísticas, relaciones interpersonales, afecciones mentales y fenómenos sociales.

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Julianna – Reflexión en movimiento

Juliana Cuervo se dirige a su hotel ubicado en el centro de Bogotá. Mientras, los organizadores del evento le notifican que debe llegar a otro hotel ubicado al norte de la ciudad. Así empezó la tarde de una DJ y productora que se ha venido posicionando como una referente nacional de la música electrónica. 

Después de año y medio Julianna volvió a estar en la nómina de artistas de un evento hecho en Bogotá. En el line up también se encontraba Merino, un compañero del colectivo Move, y uno de sus amigos más apreciados. Ambos coincidieron sobre el medio día en el mismo restaurante del sector turístico de Usaquén. En esta zona de la ciudad se transpira un ambiente armónico por la unión entre arquitectura colonial y edificios gigantes de vidrio. Los susurros de los transeúntes y  gritos de los vendedores se sobreponen sobre el andar de los carros sobre la avenida. Es la primera vez que Julianna pasea por este punto de la capital, y es la primera vez que habla profundamente acerca de salud mental. 

Pareciera que la «n» adicional de su nombre artístico mutara de esa personalidad colérica y sensible de su proyecto, cuya selección musical oscila entre techno raudo, electro futurista, piezas contemplativas, sonoridades tribales y ritmos irregulares. Julianna dijo mantener un semblante serio, pero, en aquella tarde sus sonrisas son frecuentes y sinceras, su cara habla por si sola como los cuerpos en las fiestas de las que hace parte. 

Esta artista significa su expresión y construye narrativas en la música electrónica a través de la corporalidad. Esa unión entre las percusiones y las caderas es algo milenario. La música electrónica abarca lo corpóreo y otra escucha, apreció la artista colombiana. Pronto en la conversación apareció, Dekmantel 2020. Un festival que pronosticaba una edición estelar de música electrónica hecho en Holanda, y del cual, ella hacía parte del cartel. Una mujer de Medellín iba a representar al continente latinoamericano con su capacidad curatorial y experticia técnica. Sin embargo, el rumbo cambió y la pandemia supuso un período de desidentificación como ella menciona.

La pregunta que me hice en ese momento fue: ¿Quién es Juliana?, Juliana no es solo una DJ. Una es Julianna la DJ y otra es Juliana Cuervo quien está hablando con vosafirma con carácter sólido. Ella había reconocido íntimamente su emocionalidad y humanidad a través de cuestionamientos constantes a lo largo de su carrera, cuyos ecos eran más fuertes que el sonar de los altavoces y allí, la pandemia significó una pausa para habituar pensamientos más sanos sobre su lugar en la exigente industria musical y en el campo profesional.

En el mundo diurno Juliana Cuervo se desempeña como ilustradora en agencias y proyectos de diferente naturaleza. Bajo el alias de Cria Cuervos ha publicado carteles de eventos, retratos, e ilustraciones para niños, ONG’s y plataformas. Desde entonces, entabló una relación interdisciplinar con varias artes durante su niñez. Más allá de ser una técnica, la ilustración funcionaba como un mecanismo expresivo y narrativo mediante el cual podía cristalizar lo que pasaba por su mente. Eventualmente esto ha sido una forma de representar situaciones subjetivas y afecciones personales.

Julianna reconoció sus primeros problemas internos cuando empezó a hacer giras e ingerir alcohol durante las presentaciones. A pesar de que le iba bien con la fiesta, la sustancia incidía en su estado físico y era un detonante para su ansiedad. Es claro, que, los artistas de música electrónica asumen un estilo de vida que no es afín con el reloj biológico del ser humano. Todos los trasnochos, fiestas y jornadas extensas hacen parte del ejercicio profesional. La culpa no es de la música ni de la fiesta, entonces trato de mantener el equilibrio – comentó la integrante de Latitudes.

Además, ella reconoce que los hábitos saludables son un contrapeso para mitigar los efectos colaterales del mundo nocturno. De hecho, ha sentido una mejora definitiva al adecuar prácticas determinadas: tener un ciclo de sueño, alimentarse bien, meditar, ejercitarse, hacer yoga y asistir a terapia psicológica. Según la DJ, todo es un asunto subjetivo y cada quién decide que herramientas usar para sobrellevar sus propias afecciones. 

Por ejemplo, los antidepresivos o «pastillas» son fármacos que se ingieren para regular la química cerebral y de esta manera, tratar afecciones mentales. Sin embargo, no son plenamente aceptados socialmente. Cuando el cuerpo toma decisiones por sí mismo, uno necesita esa ayuda médica que está bien – opinó. 

Llenarse de trabajo y llenarse de toques es una manera de evadir la realidad de muchas personas. Mi debilidad es llenarme de trabajo, pero hay personas que se llenan de alcohol, de drogas – comentó la artista de Medellín. Para ella, este tipo de prácticas generan presión y progresivamente afectan el bienestar personal. Por otra parta, como seres humanos somos propensos a tener conflictos por rasgos de nuestra personalidad, o como dicen los amigos, darse duro en la cabeza. El perfeccionismo y la autoexigencia han sido elementos problemáticos para Juliana. Ante esto comparte otra reflexión valiosa de la pandemia, Todos estamos en lo mismo y está bien entendernos desde la vulnerabilidad.

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Ilustración por @badlydrawndjs

En medio de la conversación Julianna sincronizó el factor humano con el mundo artístico como si mezclara dos vinilos cuyos géneros son opuestos.

Primero habló sobre las barreras sociales que se han construido en torno a las emociones, señalando que las personas emocionales son concebidas como ciudadanos de segunda categoría y no son capaces de exhibir aquello que sienten. Luego, hizo una relación entre la vulnerabilidad y el arte. Qué más vulnerable que uno presentarse ante la gente. Qué más vulnerable que hacer música, al menos desde esa parte sensible – puntualizó Juliana.

Me da rabia tener que estar triste para hacer música. Mi respuesta cuando tengo ansiedad es hacer música, y en esos momentos salen cosas que digo WOW – exclamó la productora. Algunos humanos tenemos más afinidad a inspirarnos desde emociones o experiencias negativas, ellas alimentan lo que creamos y cómo lo creamos. Por eso sugirió la idea de encontrar un balance, pero, también, la de aceptar dichas emociones como vehículos naturales para expresarse.

En la primera publicación de Salud Mental y Escena Musical descubrimos el punto de vista de Distimia Agorafóbica frente a las redes sociales. La agrupación argumentó que ese ecosistema afecta el bienestar de las personas y aumenta sus inseguridades. El caso de Cuervo es ligeramente distinto, ella usa Instagram como una herramienta profesional. Por otra parte, cerró Facebook y se considera la persona más feliz del mundo.

*Everywhere at the end of time es un álbum de The Caretaker. El artista inglés hace una representación sonora de la demencia y degeneración de la memoria.

Julianna destaca en el circuito como una artista con posturas críticas y mucho temple, en términos coloquiales, no se guarda nada. Yo odio Instagram pero toca tenerlo. Me parece un fondo de narcisismo terrible y es un placebo para olvidar lo que estamos viviendo – opinó. Trato de verlo como si compartiera información no más. También he pasado por momentos en los que se busca aprobación. Y es complejo, porque hace parte de volverse público – agregó.

Una de las conclusiones más recientes que ha tenido la selectora consiste en que las personas construyen sus relaciones a partir de necesidades, y según ella, es lo peor.  Tengo un vacío, entonces esta persona me lo llena, o este entorno lo llena. Uno siempre está hablando desde la necesidad, por eso hay comparaciones y por eso se juzga – precisó con firmeza. Por lo que define a sus amistades como la familia que uno escoge, como esos lazos interpersonales que son vitales en la estabilidad mental de una persona. Ha construido vínculos sanos con mujeres y amigos de toda la vida. Estos vínculos son robustos por los valores en común y la confianza que existe para mostrarse vulnerable entre sí, tanto en lo bueno como en lo malo.

A veces siento que ella me enseña mucho – aquí Julianna hace referencia a Cuba, una perrita criolla que ha sido un punto de unión y conversación en el círculo de la artista colombiana. La canina albinegra ha sido una fuente de paz, amor y aprendizaje para la artista. Para mí los perros son sanadores. Los animales son importantes para mí vida mental – comentó antes de soltar una carcajada. 

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Cambiando un poco de óptica nos aproximamos a un punto relevante de esta conversación sobre salud mental, la reflexión sobre cómo la cultura y valores de la sociedad actual repercuten en el bienestar mental. En el encuentro con Distimia Agorafóbica señalamos aspectos idiosincráticos de Colombia, pero en esta edición Julianna asume una perspectiva global y estructural.

El colombiano no es individualista. El sistema nos ha metido tanto en el individualismo y esa hiper producción. Siempre debemos estar haciendo algo y si no lo hacemos está mal. Como sujetos dispuestos solo al trabajo, pero el resto de la vida no importaQue más competitivo que un colegio. Todos estamos en función de gana, pasar – apreció la DJ de Medellín. La competitividad es un elemento transversal que genera presión y afecta a muchas esferas. Además de la educación, Juliana también hizo referencia a  dinámicas similares que se promueven en la virtualidad y el entorno musical. Ha tratado el tema con Juan Pablo (Verraco), y ambos estiman que una solución viable es trabajar en comunidad.

Es un tema que se ha hablado varias veces, pero es necesario en una escena electrónica que tradicionalmente se concentra en lo individual. Julianna sugiere varios ejemplos para trabajar en bloque en medio de un ecosistema electrónico: Crear redes de apoyo, intercambiar conocimientos, hacer eventos o compartir espacios amistosos. Sentirse en familia.

Además, menciona los cambios generacionales que ha habido en la cultura de Salud Mental de Colombia. La generación de sus padres es mucho más acartonada y cuestiona la idea de tener acompañamiento profesional. A nosotros nos tocó asumir otro tipo de responsabilidades. Son muchas cosas que se tienen que romper dentro del sistema y una cultura compleja como la de nuestro país – afirmó. 

Existen temas de fondo que deben ser asumidos y reconfigurados para que Colombia cambie de chip progresivamente. Además, señala que en Colombia ha predominado la violencia y la energía masculina, es decir, ciertos valores que se han construido desde el estereotipo del macho. Que falta de verraquera dirían en Medellín – aprecia.

Hablar de Salud Mental en Colombia es un lujo para Juliana Cuervo. Por ejemplo, un profesional de la escena musical debe meterse la mano al bolsillo si quiere asistir a terapia psicológica. En cuestiones psiquiátricas, los medicamentos son costosos. Eso no lo asume la EPS – confirmó. Asimismo, añade que la ansiedad y la depresión se han acentuado mucho después de la pandemia, y se refiere a ambas como una epidemia.

Las conclusiones son opuestas cuando se estudia la salud mental en el ecosistema electrónico. Julianna indicó que el asunto ha mostrado avances y se ha globalizado porque varios artistas han amplificado la problemática. Courtesy empezó a estudiar psicología a raíz de que estaba en una depresión muy fuerte. Si no se manejan los entornos que cohabitamos, posiblemente entremos más en el hoyo – puntualizó.

*Ahora es un colectivo bogotano que realizó un conversatorio titulado Salud Mental en la industria. En la charla se habló de consumo de sustancias, relaciones interpersonales y el rol de los espacios. Aquí puede escuchar el registro del encuentro.

Exponentes como Eris Drew y Jonas Kopp han afirmado que la música electrónica cumple un rol sanador en la vida de las personas. Juliana coincide plenamente en esta idea, comentó, además, que cuando las personas bailan a favor de la música se reúnen componentes energéticos, corpóreos y sonoros que aportan este sentido curativo. Pero desde que vive en el bosque ha hecho contacto con nuevas experiencias auditivas. Por eso prefiero esa escucha como pausada, consciente y con sentido. Esa siempre ha sido mi invitación – consideró. 

La música ambiental o ambient  corresponde con la idea del párrafo anterior. Ella la concibe como una corriente sublime que provoca estados meditativos e introspectivos. Señaló que algunas frecuencias del espectro auditivo son benéficas o precisamente, sanadoras. Es un diálogo interno entre el artista y la máquina. Es la máquina en servicio a mi sensibilidad – concluyó.

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Julianna regresó a canchas internacionales al presentarse en UFOCAMP (México). Desde su perspectiva, la reactivación de la fiesta se proyecta como una temporada dinámica para los artistas nacionales y con mucho desfogue para el público. Además, desde acá hace un llamado a actuar responsablemente y promover espacios horizontales que confronten las jerarquías y los elitismos de la escena electrónica. 

Actualmente se identifica con otras prácticas y pensamientos, no toma alcohol, vive en la periferia de Medellín, lleva su carrera musical con calma y está enfocada en la creación musical mediante síntesis sonora. Después de tres años está a puertas de terminar su primer disco, es una sorpresa para sus amigos y el propio circuito. La mente de Juliana Cuervo seguirá resonando desde adentro, con las máquinas o al son de las huellas de Cuba.

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Fecha de publicación: 31/08/2021

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