Marta Rivera – Pasatiempo

Todos recordamos las historias del pasado como narrativas llenas de mucho cariño y nostalgia. Una serie de anécdotas que despiertan la imaginación para hacernos sentir el pasado mucho más cercano a través de una voz familiar. Pero, paralelamente están las historias personales que van cobrando forma a través de la vida y que son parte de esos recuerdos individuales que cada uno tenemos y apreciamos. Estos son los elementos que confluyen en Marta Rivera. Una joven banda bogotana liderada por Bibiana Rojas desde la voz, quien se encuentra rodeada por lo hermanos Santiago Rudas (Baterías) y Mateo Rudas (Bajo), Alejandro Forero (Sintetizadores) y Andrea Hoyos (Coros). Un conjunto que más que una agrupación es una familia.

Como una serie de postales llenas de recuerdos e historias, Marta Rivera nos entrega su trabajo debut ‘Pasatiempo’. Todo un encuentro en medio de lo hogareño y el pasado. Para así, dar vida a un espacio sonoro que se va construyendo poco a poco, en donde cada canción se siente como una fotografía atrapada en el tiempo. Desde los viajes, las reflexiones personales, hasta los gatos o los pájaros, cada uno de estos temas son imágenes que dan vida a un sonido acogedor, lleno de indie pop con texturas brillantes y mucha melancolía de por medio.

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Fotografía por @tranchi060

‘Fronteras’ es la postal que da inicio a este viaje que es ‘Pasatiempo’. Una primera parada que nos hace sentir nómadas en medio de un sample de una locomotora. La guitarra junto a una batería son el alma de una canción que nos transporta por estas delimitaciones geográficas, para hacernos sentir identificados con esa sensación de sentirse ajeno. Pronto, aparece ‘Cactus’ mucho más dulce y enigmática. En esta ocasión, la pequeña planta es la representación de una agotada relación y un sentimiento por querer huir, pues prefiero un inverno que su desierto. Mientras tanto, ‘Pájaros’ nos hace lleva por el vaivén del viento y el ruido de las alarmas con un sintetizador que llena por completo la atmósfera de la canción. Un corte que nos entromete en medio de un temblor y aquellos guías alados, que en su instinto preven la tragedia.

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Fotografía por @tranchi060

Transitar, buscar, subir y bajar montañas de miedo, verdes sin más. Estas líneas pertenecen a ‘Montaña’, un corte que cristaliza muy bien el espíritu de un nómada. Pero, también, nos deja con unas imágenes de estos gigantes de la naturaleza que recuerdan el hogar, mientras un sintetizador lleno efusividad nos despide. Por otra parte, ‘Ríos Casas’ es un oda a la nostalgia. Un dulce cantar marcado por el pulso de una guitarra en donde las postales son recuerdos y las ciudades son distintas desde que el invierno se fue. Un punto donde el sentimiento aflora como añoranza del pasado. Así aparece ‘Cines’, una canción que nos lanza directamente a la realidad de la pandemia, para dejarnos con una pregunta que representa ese sentimiento encierro ¿Cuándo volveremos a los cines?

‘Gatos’ nos lleva por días felices que ahora son ficción. Una canción que nos envuelve entre sus coros y la presencia de unos felinos, que, nos terminan acogiendo en su hogar. Por otra parte, ‘Cortezas’ nace como referencia al libro de Georges Didi Huberman del mismo nombre. Allí, los árboles son espectadores del horror de los campos de concentración. Una metáfora que sirve para hacer evidente las heridas de la historia humana, cuyas imágenes son recurrentes en este corte donde los protagonista son testigos del horror.

Fotografía por @tranchi060

Finalmente, nos acercamos al cierre con ‘Espíritus’. Un pasaje donde presencias pasadas vuelven a la vida y giran alrededor de un camino lento de libertad. Una distorsión y una guitarra llena de brillos impulsan la efusividad de la canción de cara a su cierre. Mientras tanto, ‘Árbol’ dirigida por un sintetizador nos sumerge de lleno a una lucha directa con el miedo, en donde de capas de sonido salen a flote y luego se escoden de nuevo. Así el corte homónimo del álbum ‘Pasatiempo’, nos despide luego de haber visitado cada una de estas postales, llenas de historias de la tía Marta.

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Marta Rivera nos deja con un trabajo lleno pasajes íntimos. Donde aparecen las anécdotas personales como el motor de la vida misma. Allí, los recuerdos dan color al presente, como una manera de revivir el pasado corte tras corte. Esto, además, se ve representado en lo musical. Pues son canciones dulces y acogedoras, junto a otras enigmáticas, llenas de elementos introspectivos, que tienen un identidad siempre nostálgica. Todo un álbum de postales que florecen entre un sonido lleno de mucho ímpetu y alma.

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