‘Pueblos Futuros’ – Animal Blanco

Diseños de portada por @lauramariavargasr

Andrés Gualdrón es un tipo que lleva ya un buen tiempo rondando la escena musical bogotana. A mediados de 2011 publicó ‘Andrés Gualdrón y los Animales Blancos’. Un trabajo marcado por una estética pop y sonidos latinoamericanos provenientes de esa alma andina acústica. A partir de entonces el viaje ha sido extenso, dando cuenta siempre de inquietudes sonoras personales y su necesidad de seguir sacando música. Lo cual lo ha llevado a acercarse a vertientes más estridentes en alguna ocasiones, otras más experimentales y a veces texturas provenientes de una onda tropical psicodélica.

Su más reciente trabajo lleva por nombre ‘Pueblo Futuros’, publicado bajo el nombre de Animal Blanco, a manera de homenaje de aquella etapa que marco sus inicios musicales. En esta ocasión hay un encuentro más personal consigo mismo. Una exploración y construcción de un universo íntimo. Pero en el cual de a pocos se van mezclando ideas místicas para comprender las diversas problemáticas individuales que le aquejan. Además, de ser un trabajo hilado a la corriente cantautoral, destacando siempre la voz y la guitarra.

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¿Cuándo podré desenredarme y no volver? es la pregunta que resuena en ‘Terror’, el corte que abre ‘Pueblo Futuros’. Allí hay una exploración de los miedos que despierta una mirada en medio de las alucinaciones, para evocar aquella pregunta, como una necesidad desprenderse de todo ello. ‘Amapola’ continua mucho más tranquila, con un tono melancólico que se desenvuelve por un intento de darle forma a su enamorada, lo cual está trazado por los recuerdos, el enojo y el soplo de un viento solar. Por su parte, ‘Tironosaurio Rex’ se siente como una extensión del tono anterior, figurando a través del mítico dinosaurio un tramo onírico lleno de respuestas místicas.

‘Carcaj de Flechas Blancas’ pone a Gualdrón como un arquero dispuesto irse a la guerra con trescientos mapas. Un corte más desenvuelto desde sus letras, para contarnos de a pocos una historia en donde brotan mil ciudades blancas, cerrando con un juego de voces ecléctico. ‘Viento del Viento’ tiene un alma más andina, se siente como un vaivén en el que precisamente el viento es quien nos mece, configurando un homenaje a la tierra. Pronto, a aparece ‘Suerte y Muerte’, que por su parte es mucho más directa y agresiva. De tal forma que abre un espacio para reflexionar sobre las imposiciones de los demás sobre los caminos que cada uno toma.

El último tramo del álbum parte con ‘Iká’, una reminiscencia a los pueblos indigenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Esta canción construye una pequeña historia de amor con todas sus complejidades, para desembocar sobre el viento en los riscos y valles para crecer, dando paso a un sintetizador hipnótico que abre la despedida de este corte. ‘Templo del Indio Amazónico’ es una invitación a dejarse contagiar de una comprensión mística y trascendental del mundo. A través de aquel parapsicólogo ubicado en medio de Chapinero, sobre toda la Caracas con cuarenta y dos. Así llegamos al final con ‘Señora de los valles de sal’. Un corte que cristaliza, por medio de la búsqueda de una charla, entender esos secretos y susurros misteriosos del mundo.

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De esa forma, Andrés Gualdrón o Animal Blanco nos deja frente a un trabajo de una belleza enorme. Un álbum enraizado a una comprensión ancestral del mundo, menos racional y mucho más ascética. Lo cual recuerda una mirada más surrealista de los acontecimientos de la vida misma. Por otra parte, cabe resaltar que detrás de la producción está Eblis Álvarez de Meridian Brothers. Además, de contar con el apoyo del sello Discos Cabeza para el lanzamiento. Un espacio que de a pocos nos va dejando con grandes joyas musicales capitalinas.

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