Tomando al Diablo por los cachos: géneros del metal

Satanás es el rockstar del Metal. A él se le atribuye el sonido oscuro, denso y malévolo de algunas partituras en la historia del género. Es gracias a la publicidad que promociona este Leviatán que el Metal tiene cuernos mientras viste de negro y se entrega a los excesos hedonistas. Cómo padrino del Metal este produce un ambiente denso, oscuro y a veces perturbador para el oído que no está acostumbrado a las altas energías de los instrumentos, es por ello que escuchar Metal por primera vez se asemeja a un temblor interno que configura tanto la visión del mundo conocido como los sonidos que habitan en él.

Cantar acerca de la oscuridad que habita en el pensamiento humano, de las corrosivas intensiones de la maldad en las acciones, de la guerra y de sus consecuencias a nivel social es una tarea que el Metal realiza desde el estruendo de su sonido. No se trata de cantar gritando, se trata de evidenciar a través del performance vocal los dolores que padece el alma cuando es consciente de la fragilidad del cuerpo mortal. La diversidad de las letras dentro de los subgéneros del Metal se vuelve un parlante de los matices del placer y de los tabúes que esconde el ser humano, tal vez, por miedo a sentirse diferente.

Grabado de Satanás de Gustave Doré para el poema épico El paraíso perdido

El escenario político-social colombiano es particular y excepcional en dos sentidos. El primero es que ofrece material de primera mano para la crudeza del Metal entorno a la violencia manifiesta por la guerra territorial, mientras que el segundo motivo le añade sangre y oxigeno cuando este genera memoria histórica desde su perspectiva nada usual. El Metal colombiano vocifera una gama de sentires que sólo es posible experimentar cuando nos lanzamos de lleno al abismo.

En esta primera entrega el Diablo nos guiará a través del Metal colombiano. Mencionaremos con la potestad que nos da Lucifer las bandas emergentes que firmaron contrato en los panteones del infierno tricolor. Cada departamento tiene su firma, su marca sonora y su promesa con la sangre nueva que la alimenta sus rituales.

PRIMER CAPÍTULO: HEAVY METAL

Este subgénero se podría identificar por la utilización de una voz limpia, tal vez melódica acompañada de una carga energética desde la guitarra y la batería. Las personas que interpretan Heavy Metal saben que enuncian su discurso desde el núcleo del género musical. Sin el Heavy como punto de partida el Metal estaría incompleto. Recordemos que este subgénero es el comienzo de la influencia de Satanás en el corazón humano.

Exponentes de este género se podrán encontrar a lo largo del territorio nacional, pero en esta ocasión resaltaremos dos bandas. La primera tiene por nombre Power Insane, una agrupación bogotana que vendió, literalmente, su alma al Metal. Su sonido puro, melódico y expresivo se asemeja a una inyección de adrenalina que representa la justa medida para iniciar el recorrido en el camino del Metal.

Resistir es vencer (2019) es su última entrega:

La segunda banda es reconocida en el territorio nacional, en ella recae la memorable frase: “el infierno esta fuera de control cuando Satán se ha ido”. Nightmare promueve un sonido que va más allá del Heavy Metal, dan un paso donde la velocidad le añade vivacidad, entrega y ansiedad. Es la banda necesaria para despegar del subgénero Heavy a otras manifestaciones sonoras dentro del Metal.

Recomendable escuchar su trabajo más reciente: The place where i belong (2020):

SEGUNDO CAPÍTULO: THRASH METAL

Algunas personas dirán que el Thrash es la agresividad que Satán proyecta sobre la conducta desbordada del ser humano y sí, están en lo cierto. En este subgénero los temas principales oscilan entre las acciones violentas de la humanidad, la política desmedida o las condiciones sociales del sistema económico. En este sentido, este subgénero es un disentir, un desarraigo con el orden establecido.

Al nacer de la mezcla del Heavy con el Punk, el Thrash Metal conserva la irritación que produce el ser humano en su propia especie, por ello las letras reflejan la desigualdad y la penumbra del alma violada por la indignación. Nada tan desgarrador que la propia condición humana arrojada a un escenario de precariedad como lo es el territorio colombiano. Bandas como Spectral y Riler dan cuenta de ello.

Spectral se agrupa en Cúcuta, un territorio caliente condicionado por la violencia fronteriza. El caldo de cultivo social de la zona posibilita a Spectral ahondar en la experiencia de la oscuridad humana.

Brutal Warfare es el demo que salió a la luz en el 2013, sin embargo, su más reciente canción se llama Hereje (2020):

Nos alejamos de la frontera para repasar la blasfemia, el alcoholismo y la farra propia de un escenario frío como Pamplona. Riler ejemplifica este sentimiento a través de su producción discográfica. Si hay un sonido crudo y con un despropósito destructivo por la vida en Norte de Santander se debe mencionar a esta agrupación coica.

De Engendros del Mal (2015), la canción Alcohólica Decadencia alude a la farra destructiva, al odio y al Metal: 

CAPÍTULO TRES: BLACK METAL

Este subgénero esta hecho a la medida y bajo los intereses de Satanás. Crudo o melódico, pero siempre gutural, el diablo hace y deshace todo tipo de excesos con sus demonios. Las bandas que extienden su reinado saben que bajo las alas de Lucifer todo tipo de exceso carnal es posible. Lo inimaginable por la mente adoctrinada es real sobre las liricas de bandas de Black Metal.

Para empezar, los integrantes realizan un performance donde invocan a sus demonios internos a través de la pintura facial. La voz es un instrumento más donde la personificación del mal genera un eco extendido entre la suciedad del sonido. Mencionaremos dos referentes del basto repertorio de Black Metal colombiano.

Como si estuviesen marchando en las filas del propio ejército demoníaco Satanachia canta un himno cobijado bajo las sombras de lucifer, incluso sus temas tienen una marcada línea que refleja la seriedad de su ideología.

Hail Satana (2009) es el primer full-Length de esta agrupación colombiana. Aquí les dejamos esta joya de la corona del inferno:

Una segunda banda de Black Metal colombiano cuya evolución conceptual trasciende desde la figura de Lucifer como ser de luz hasta el autoconocimiento del ser humano en sus matices traslucidas y oscuras es Ignis Haereticum. Indispensable banda que indaga en la naturaleza propia del ser humano. Su más reciente argumento sonoro se llama Autocognition of Light (2017) pero pueden encontrar un abrebocas en su producción Luciferian Gnosis (2015):

Estos tres primeros capítulos reflejan las líneas fuertes y generales que diferencian los subgéneros del Metal. El diablo tiene poderosas maneras de mover las almas y los sentimientos del ser humano a través de la música. Aunque son los subgéneros más distintivos del Metal aún faltan corrientes musicales como el Death Metal, Industrial Metal, Speed Metal, Folk Metal, Power Metal y sus derivaciones.

Será posible en próximos capítulos hablar brevemente sobre, por ejemplo, Depressive Black Metal, Slam Death Metal o nuevas mezclas que están sacudiendo el entorno radical del Metal, una de ellas podrá ser el Trap Metal.

Pendientes de la segunda entrega de esta biblia musical oscura.

*** MAAS es posible gracias a los aportes por la compra de merch. Así apoyas nuestra comunidad de gestores, redactores y artistas. Visita maaslaplataforma.co/apoyanos para más información ***

– MAAS, Música Alternativa Autogestionada y Sostenible

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

MAAS para descubrir...