‘Verdor’ – N. Hardem

Hace unos años fui a una exposición de Las Panteras Negras. Por aquel entonces no tenía idea de la lucha ideológica emprendida en los años 70 y 80 en Estados Unidos por este grupo. Sin embargo, más allá de su impulso político, uno los elementos que capturó mi atención fue el arte de Emory Douglas. Un artista que en diversos posters capturó la esencia de esta fuerza imbatible que es la cultura afro. Cuando N. Hardem liberó la portada que acompaña ‘Verdor’, su más reciente trabajo, tuve la misma sensación. La evocación de una serie de imágenes que me remitían inevitablemente al pasado, a las raíces de este emcee bogotano.

Art-post de Emory Douglas

En aquella foto, que ahora es la imagen que acompaña los temas de ‘Verdor’, y siguiendo a Santiago Cembrano en su texto ‘Escuchar a los árboles‘, Tres mujeres bailan frente a la cámara que captura un instante de júbilo. Es otra época, quizás los años 70, los 80. Explicando más adelante, que allí está Pina Sánchez, y cuando la imagen fue tomada todavía faltaban diez o veinte años para que naciera su hijo, Nelson Enrique Martínez Sánchez. Si bien, hay una intención por capturar la cultura afro, es una cultura mucho más personal, mucho más propia y que siguiendo todo los que es ‘Verdor’, podríamos decir mucho más latinoamericana. Pero que al igual que Las Panteras Negras, es un trabajo que bebe de aquellos años 70 y 80 y toda la cultura afro.

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Fotografía por @marianmaor

‘Primera fila’ inicia con un sample que se siente como un manifiesto que anticipa el desarrollo de todo el álbum. Luego, aparece la increíble ‘Apolo’. Un corte que contiene una atmósfera salsera como base, en lo cual influye Pablo Watusi, hermano de Nelson y músico de salsa quien trabajó en La-33 y  Salsa n’ Groove. Este tema es clave, porque en sus barras y bajo un estilo spoken word, aparece un pasado de antaño, donde todavía no escaseaban los abrazos, no se cambiaban los ocasos por ingresos, no habían empresas, no habían reemplazos. Un retorno provocado por el cuestionamiento sobre los tiempos contemporáneos. Una forma de volver a las épocas de las grandes orquestas, donde todo era hecho con las manos.

Ese espíritu se mantiene en ‘Free Play aka Orbe’, junto a Aven Rec y Mismo Perro, pero llevado directamente a las calles, buscando paz para dormir. De esta manera aparece ‘Poder’, una declamación de una voz femenina que se pregunta por la existencia y la forma que se entrelaza con lo que es el poder individual, siendo un interludio para dar apertura a ‘Volcán’. Dos temas conectados, pero que con la aparición de Briela Ojeda terminan por adquirir una dimensión que nos acerca a la naturaleza. De tal manera, que aquellas épocas donde todo era hecho a mano, se cristalizan en aquella figura que amarraron con sus piernas, quie, era un Gólgota. Y, Allí mismo donde resurgieron, le llamaron volcán.

Fotografía por @ortizarenas.

‘Cantíl’ mantiene ese aire natural desde su nombre. Además, posee una base jazzy con aires salseros, gracias nuevamente al acompañamiento de Watusi. Una forma de acercarnos de a pocos al alma de ‘Verdor’ y su metáfora. Mientras ‘Na Su Zisi’ se alza como manifiesto de un amor ligero, por medio de un gran matiz logrado por los coros de Lianna. ‘Zaire 74’ es un homenaje a la cultura afro y más específicamente a su música, pero a través de la historia personal de N. Hardem, de su malestar individual. Pues no soy el negro promedio, traje el remedio, les prendo el precio, y les sirvo un tibio, no se me dio el cautiverio.

En ‘Virgo’ se siente el estilo de Alcolyrikoz, gracias a la presencia de Gambeta. Un corte más desafiante pero a su vez más metafórico que los anteriores. ‘Azúcar’ nos transporta a un pueblo del pacífico, con una respiración fuerte como sample y ruidos de sus calles. Aquel loop de vientos ancestrales, sirve para hablarnos de los frutos de la tierra, capturando las vidas de estas zonas del país. Lento y sosegado, con un arpeggiador y el pulso de un guitarra, aparece ‘Quest’. Un tema que se siente como una búsqueda profunda, personal y nostálgica. Por su parte, ‘Inmune’ lleva un aire blusero, el cual denuncia y cuenta a través de la narrativa de Edson Velandía, para dejarnos con el cierre, de todo un viaje sonoro con ‘Hanny aka Caracolito’.

Fotografía por @__andresrios

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‘Verdor’ es un trabajo en el que N. Hardem catapulta todo su experiencia. Para entregarnos un álbum en el que explora sus raíces, aquellas donde la salsa marca su sentir para hacerlo moverse por texturas funk, blues, jazz, todas músicas de tradición negra contenidas en sus beats. Barras contundentes pero poéticas, que entrelazan más su humanidad con lo local, con lo de acá. Sin duda alguna, una inmensa pieza para el hip hop nacional, en la cual intervienen beatmakers de la talla del Arkeólogo aka Gambeta, Aven Rec, Ruzto o Alma. Además, de las ya mencionadas colaboraciones en los diversos temas. Un viaje al centro de la cultura afro, con todo un aire contemporáneo y cercano a su población y realidad colombiana, desde una perspectiva muy personal.

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